ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.

ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.
ANA LODOLO DE COIZ, un símbolo de la imigración friulana, llegada a la Colonia 3 de Febrero en 1879

jueves, 16 de abril de 2020

PRESENTACIÓN SEMBLANZAS III MAYO DE 2019

EL COMIENZO CON UNA GRAN JURISDICCIÓN

Aparte de las actividades que realizó la Comisaría de la Colonia, desde antes de la colonización de 1879 ya existía una policía de campaña en la zona y dependía del Comisario de Campaña de Quebracho, Espinillo y Sauce-Paracao. De la Memoria de la Jefatura Política del Departamento Paraná que ejerció el Coronel Antelo hasta abril de 1879, surge que en diciembre de 1878 la Policía de Campaña estaba a cargo del Comisario Sargento mayor Don Fidel Rodríguez, otros tres comisarios (Altamirano, Ramírez y Barcos) y quince soldados de tropa, según el presupuesto asignado."...Han prestado y prestan servicios muy importantes, previniendo la criminalidad y haciendo efectivas las garantías de orden y estabilidad a todos los habitantes y propiedades de nuestra campaña, persiguiendo a los vagos y cuatreros con tenaz empeño quedando demostrado por la estadística criminal que se adjunta la disminución de los mismos, debido al decidido empeño con que coadyuvan los empleados a cuya guarda está confiada la seguridad pública..." En el mes de noviembre se comisionaron 250 hombres del Regimiento de Caballería (del Espinillo) en "...previsión del carácter y consecuencias que pudieran resultar de las reuniones de bandoleros que, pretextando dar un carácter político, pretendían formar grupos en los Departamentos limítrofes de La Paz, Villaguay, Nogoyá y Diamante, haciendo un servicio activo de policía y tranquilizando el espíritu de los habitantes de la campaña que alarmados por la prédica de aventureros que concitaban a la sedición y al desorden temían por sus vidas e intereses..." Por ese motivo solicitaba el aumento de la dotación.
Posteriormente El Quebracho tuvo su propio Comisaría y se formó otra con los Distritos de Espinillo, Sauce y Paracao.
El 19 de setiembre de 1887, de acuerdo a un informe del Jefe de Policía, se volvió a dividir la jurisdicción policial, quedando a cargo de la Comisaría del Espinillo el Comisario Giménez (continuando en el cargo) y Don Tiburcio Blanco queda a cargo de la Comisaría del Distrito Sauce-Paracao.
Mediante otro Decreto, ese mismo día, el Gobernador de la Provincia Don Clemente Basavilbaso asignó al Comisario de los Distritos Sauce-Paracao, Tiburcio Blanco, un sueldo de $ 45 por mes y los siguientes cargos: un sargento con $ 12 mensuales, un cabo con $ 11 mensuales y seis soldados con $ 10 mensuales cada uno.
El 28 de setiembre de 1888, ante la renuncia del Comisario de Sauce-Paracao, don Tiburcio Blanco y a propuesta del Jefe de Policía de la Capital, mediante Decreto, es aceptada la misma y designado reemplazante a Don José M. Molina.
Poco tiempo después, el 9 de noviembre de ese año, quedó vacante el mencionado cargo y se nombró en su reemplazo a Don Saturnino Ramírez.
En Partidas Especiales del Presupuesto del año 1889, se asignó para la Comisaría del Distrito Sauce-Paracao $ 45 por mes para el Comisario, $ 12 para un sargento, $ 11 para un cabo y $ 10 para cada uno de los seis soldados.
Por razones de mejor servicio manifestadas por el Jefe de Policía de la Capital, el 11 de enero de 1889, el Presidente del H. Senado, P. Crespo, en ejercicio del Poder Ejecutivo, decretó el nombramiento de Don Isaac González como Sub Comisario del Distrito Sauce-Paracao con un sueldo de $ 30 por mes y, además, le asignó un sargento y tres soldados más. Mediante una comunicación del Jefe de Policía de la Capital, el 8 de junio de 1889 se decretó la exoneración de Don Isaac González.

La vacante producido ante el desplazamiento de I. González recién fue cubierta el 7 de enero de 1890 al designarse como Sub Comisario a Don Aureliano Leiva, por Decreto firmado por el Gobernador Basavilbaso.
El Presupuesto para el año 1891 contemplaba para la Comisaría el Distrito Sauce-Paracao: un Sub Comisario de $ 40 por mes; un sargento, con rancho incluido, con $ 12 mensuales y tres soldados, con rancho incluido, con $ 10 por mes cada uno.

Una comunicación del Jefe de Policía de la Capital respecto al comportamiento irregular observado en el desempeño de sus funciones por el Comisario del Distrito Sauce-Paracao, Don Saturnino Ramírez, hizo que el Gobernador don Zabá Hernández, el 1º de octubre de 1891, lo separe del cargo y nombre en su reemplazo al ciudadano Don Patricio Córdoba.
El 7 de octubre de 1892, atendiendo una nota del Jefe de Policía de la Capital por la que sugería crear una Sub Comisaría en el Distrito Paracao, "por exigirlo así el aumento de población que diariamente se desarrolla en ese punto y consultando el mejor servicio público...", fue creada una Sub Comisaría en el Distrito Paracao con la dotación de personal correspondiente, mediante Decreto firmado por Faustino Parera, Presidente del Senado a cargo del Poder Ejecutivo. de esta manera se separó la jurisdicción del Distrito Sauce de la del Paracao.
El 8 de octubre de 1892 fue designado Don Gabino Lara como Sub Comisario del Paracao. Posteriormente, el 7 de enero de 1893, fue elevada al rango de Comisaría la del Paracao.
El Presupuesto para el año 1895 contemplaba para la Comisaría del Distrito Sauce del Departamento de la Capital: Ítem 25: 1 comisario ($ 80 por mes), ítem 26: 1 sargento con rancho incluido ($ 20 por mes), ítem 27: 1 cabo con rancho incluido ($ 15 por mes), ítem 28: 2 soldados con rancho incluido ($ 12 por mes a cada uno).Para el año siguiente la Ley de Presupuesto previó el cargo de Sub Comisario del Sauce en el ítem 26, con un sueldo de $ 40 por mes y aumentó la dotación con un soldado más.El 24 de junio de 1895 ocurrió un fatal accidente en el cruce del arroyo Las Tunas del Camino Real en el que tomó intervención la Comisaría de Los Corrales. Al respecto, el parte de prensa decía lo siguiente: “El Comisario de Los Corrales ha pasado parte a la central comunicando la muerte del súbdito español, de 27 años de edad, llamado José Yuagas, acaecida anteayer del modo siguiente: Venía el extinto y su hermano Juan conduciendo a esta ciudad una jardinera con tarros de leche del Distrito Espinillo. Dirigía los caballos el extinto pero, sintiéndose algo fatigado y con sueño, se los entregó a su hermano que venía también en el pescante. Al pasar el arroyo de “Las Tunas” la jardinera dio un barquinazo de cuyas resultas cayó José Yuagas al suelo, pasándole una de las ruedas por la cabeza, falleciendo pocos minutos después”.

martes, 14 de abril de 2020

PRIMEROS NEGOCIOS DE LA COLONIA 3 DE FEBRERO. (hoy SAN BENITO)

ENTRE LOS PRIMEROS:
EL ALMACÉN DE RAMOS GENERALES 
Y PANADERÍA DE JOSÉ SIMEÓN PANDO
(Propiedad de Aníbal González Comas)
"Señor Presidente de la Municipalidad.
José Pando de este vecindario ante VS me presento y digo: que no poca sorpresa he recibido el día de ayer el aviso de Tesorería adjunto.
Por él se impondría VS que se me aplica la enorme multa de $ 104 por falta que dicen he cometido en la balanza de mi casa.
Las existencias del almacén en buena venta no valen cien pesos y la multa que se me aplica es por valor de $ 104.
Aparte de que no creo haber cometido falta alguna que merezca pena de esa naturaleza y no conociendo los antecedentes en que ella se puede fundar, vengo en tiempo ante VS apelando esa resolución, etc. Es justo.
Jose Pando".

En primer lugar, cabe destacar que ya por 1885 la Municipalidad de Paraná se arrogaba autoridad tributaria en la zona de la Colonia 3 de Febrero, pese a que los límites jurisdiccionales no le establecían ese derecho, todo ello de acuerdo a las normativas vigentes por entonces.
También es digno de destacar el año 1885, seguramente el documento más antiguo relacionado con el comercio de San Benito, ya que se trata del almacén de ramos generales y panadería que tuvo en la esquina de Avenida San Martín y Boulevard Basavilbaso, ángulo suroeste, don José Simeón Pando Ledesma, sobre un amplio predio en el esquinero noreste de los campos de su padre, don Marcos Pando, quien se los había comprado a los Larramendi y que llegaban con el límite oeste a la Avenida Zanni de Paraná.
José Pando fue además, Secretario Canónigo de la Iglesia, Secretario del Juez de Paz de la Colonia, Alcalde y primer maestro de la escuela N° 28, habiendo iniciado la enseñanza de manera particular desde 1884.
Falleció el 26 de junio de 1896 a los 35 años de edad, dejando esposa e hijos; su esposa casó años después con Manuel Francisco Vieytes, de origen español. 

http://familiasparana.blogspot.com/2012/05/jose-simeon-pando.html

LIBRO DEL ALMACÉN DE JOSÉ PANDO.
(PROPIEDAD DE ANÍBAL GONZÁLEZ COMAS)

LIBRO DEL ALMACÉN DE JOSÉ PANDO.
(PROPIEDAD DE ANÍBAL GONZÁLEZ COMAS)


PRIMER SELLO OVAL DE LA VICE CAPELLANÍA DE SAN BENITO ABAD. DICIEMBRE DE 1888.

ESTE FUE EL PRIMER SELLO OVAL QUE TUVO LA IGLESIA DE SAN BENITO ABAD.
ESTÁ IMPRESO EN UN DOCUMENTO FIRMADO POR EL PBRO. BENEDICTO GARAVASO
EL 22 DE DICIEMBRE DE 1888. SE PUEDE LEER: 
"COLONIA" . ENTRE RÍOS. IGLESIA SAN BENEDICTO.
(Propiedad de aníbal gonzález comas)

Para todos aquellos que tienen dudas acerca de lo que venimos afirmando desde hace más de veinte años, con el sustento de los documentos que tenemos celosamente guardados para cuando se inicien las actividades oficiales del Museo de la Ciudad de San Benito, publicamos este documento inédito con la finalidad de corroborar tanto lo relacionado al nombre de pueblo, "SAN BENEDICTO", como al de la flamante iglesia, cuyas actividades se iniciaron oficialmente el 21 de marzo de 1888.
(documento propiedad de Aníbal González Comas)
"Colonia 3 de Febrero.
Pueblo de San Benedicto.
Parroquia de San Benedicto.
A los 22 días del mes de diciembre de 1888.
Certifico yo (a)bajo firmado cura de la Parroquia de San Benedicto, Provincia de Entre Ríos, que el día veinte nueve, 29, del mes de noviembre del año presente (h)a fallecido Don José Rudicindo (Rudecindo) Cabrera, y que (h)a sido el día 30 del mismo mes y año en el cementerio de esta Parroquia. Y por verdad lo firmo. Benedicto Garavaso. Cura".


FAMILIA IMPERIAL DE AUSTRIA. CUADRO LLEVADO DESDE SAN BENITO A SPILIMBERGO, ITALIA

UN VIAJERO DE AQUELLA CIUDAD DEL FRIULI 
LO ADQUIRIÓ EN SAN BENITO
LAS FAMILIAS FRIULANAS DE SAN BENITO VENERABAN A SUS ANTIGUOS REYES. 
LA REALEZA DE HABSBURGO DE AUSTRIA.
DE PIE, DETRÁS DEL EMPERADOR FRANCISCO JOSÉ, EL PRÍNCIPE HEREDERO FRANCISCO FERNANDO.
Franz Ferdinand, (Francisco Fernando) Asesinado en Sarajevo junto ...
FRANCISCO FERNANDO (FRANZ FERDINAN en alemán) ASESINADO EN SARAJEVO, BOSNIA, EL 28 DE JUNIO DE 1914, LO QUE DIO ORIGEN A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

SAN BENITO.. MI PUEBLO!


Alguien dijo por ahí: ! Campo de espinas!,
sos para mi: !Pincelada de sueños!,
!ilusión eterna de jornadas infantiles!,
!el jardín de mis amores juveniles!;
con casas bajas, tu piel bien arbolada,
salpicado de lomadas caprichosas,
mecidas en suavidades generosas
por el viento, que acaricia  las mazorcas,
que hace estallar el azul de los linares,
remedando las oleadas de los mares.
        
!Cómo no estar enamorado de tu cielo!,
!cómo no echar raíces en tu suelo,
si el ensayo musical que tus pájaros
practican de temprano entre tus árboles
son la más maravillosa sinfonía
que ningún compositor se imaginara!;
!es tan bueno el contrapunto que ejecutan
y tan hermosa la música que inventan
los zorzales, jilgueros y calandrias,
que la sabia natura los aplaude...!

En una epopeya poblaron tus tierras
friulanos venidos de Austria y de Italia,
a quiénes vendieron en forma traviesa
pasajes baratos, con una etiqueta:
!la ilusión del oro y la riqueza fácil!
y aquí solamente encontraron por oro:
!un arado mancera! y por riqueza,
!ah!, por riqueza: !una yunta de bueyes!
y de billetera para guardar la renta:
!unas cuadras de tierra virgen y agreste!

Así fuiste creciendo mi querido pueblo,
con el impulso de esos brazos gringos,
acerados en el crisol de sus creencias,
que trasformaron la montaraz campiña
en un manto suave, remendado en mieses
y que hicieron nacer en tu casco viejo
los cimientos para tu arquitectura,
con toques friulanos, con ladrillos toscos,
que contrastaban con las rejas vistosas
y con los primeros malvones floridos.

El mar azul de tus linos florecidos
inspiró a los friulanos en sus sueños
levar anclas de los barcos como dueños
para volver al terruño que dejaron;
cuando el suelo les alertó: ! es tiempo!,
en el comienzo de los días afiebrados
que anunciaban la llegada de noviembre,
hubo que ver al campesino arremangado
recogiendo las semillas de su siembra
y poco después hubo que verlo: !amándote!...

Casi sin quererlo se fue aquerenciando
aquel friulano que llegó cantando,
con pocas maletas, lleno de ilusiones,
con la fuerza ancestral de celtas y romanos
y enamorado de tus cosas bellas
ancló en tu suelo para embriagarse
con el aroma de paraísos florecidos,
con las doradas flores de espinillo,
con el rojo punzó de las margaritas
y el violáceo rojo de la flor del cardo.

Cuando amanecía otro siglo naciente
quién llegó friulano empezó a ser “gaucho”,
a la par del criollo que “parlaba furlano”,
pisando tu suelo en alpargatas“Rueda”
y vistiendo las“bombachas batarazas”,
con sombrero aludo y pañuelo al cuello,
acortando distancias se fueron mezclando
el “chastrón” friulano y la “porca madona”
con el estridente golpearse la boca
para hacer enojar al novel comisario.

También se mezclaron los golpes sonoros
de las campanadas llamando a oración
con el “arre, arre” a la caballada
y con algún rebencazo a la sonsa perdiz;
así, el mentiroso gritar de los teros
y el fino “chiflido” de las martinetas
fue siendo familia para la gringada
que, casi sin quererlo, echó sus raíces
que entraron profundas dentro de tu tierra,
volviendo en retoños !bien sanbenitenses!

!Como no sentirme savia de tu suelo,
retoño de tus mismísimas raíces,
si de niño viví días tan felices
en la variedad de tus paisajes bellos
al caminar entre aromas y colores,
entre tus árboles y entre tus flores,
hermanado con los sueños e ilusiones
que se quedaron, casi todos ellos,
truncos en la realidad de las vivencias,
 perdidos entre tus moras y tus sauces!

Te presiento tendiéndome la mano
e imagino tus ensarmentados dedos
ofreciéndome la pulpa de los tases,
que cuelgan perezosos del alambre
y me fascina ver salir de tus entrañas
la pasionaria flor de los burucuyases,
el trébol, el cardo y las margaritas,
y aún me veo buscando entre las chilcas,
ante la huida presurosa de los cuices,
el tesoro  hecho miel de lechiguanas...

Te percibo en el canto triste del crispín,
en el inquieto revolotear de colibríes,
en el pálido ropaje de las calas
que se codean en el fondo “de las casas”
con las achiras, siempre vivas y amapolas.
Te extrañé al buscar el fin del horizonte
acostumbrado al descanso de tu siesta,
al mate, al choclo asado y al garrón,
al punto que creí que nunca más
iba a escuchar el concierto de tus noches.

Eran pocas las hectáreas de tus campos,
eran cortas las calles entre tus chacras
cuando andaba persiguiendo los chorlitos,
tijeretas, palomitas y pecho rojos
o buscando “las nidadas” de las liebres
sin importarme las molestias del abrojo,
del amor seco y del garabato,
ni el pinchazo de la hiriente cina-cina
cuando iba a mirar en los tajamares
la zambullida y el nadar de los macases.

En fin, sos para mí: !cuna de sentimientos!,
!tu cielo es crisol, tu suelo es yunque!,
!tu paisaje inspiración, tu escarcha: temple!,
!tus gringos: ejemplo, tu templo: creencia!
; mi norte y mi guía son tus estrellas
y mi esperanza es verte cual doncella
de vestido engalanado por tus flores,
con las cadencias de tus lomas caprichosas,
para que todos te acepten como sos:
!campo de espinas... pero de fragantes rosas!

ANÍBAL JUSTO GONZÁLEZ
  San Benito, Entre Ríos - Diciembre de 2.000

CEMENTERIO PARROQUIAL DE SAN BENITO


Finalmente, la Iglesia de San Benito tuvo su propia Cementerio a partir de la colocación de la piedra fundamental  en noviembre de 1887. El terreno de 170 metros de frente por igual cantidad de metros de fondo fue donado por la Sra. Rosa Stábile Vda. de Vittor (Luis) a partir del  mencionado año pero la Escrituración se hizo el 29 de octubre de 1897, diez años después.

El terreno pertenecía a la Sra. Stábile de Vittor en forma compartida con Francisco Vittor, su cuñado, por compra que le había hecho a Don Juan José Brugo el 21 de marzo de 1882. Al momento de transferir el título el mencionado terreno estaba hipotecado a favor del Banco Hipotecario Nacional, que la Curia quedó responsabilizada de levantar. La donación, hecha también con la conformidad de los hijos Bautista, Santiago, Antonio y José, determinó expresamente que debía ser utilizado el terreno para Cementerio Público, reservándose para los sucesores de Luis Vittor un terreno de 16 mts. cuadrados dentro del cementerio[1].

El 8 de diciembre de 1887 fue sepultado el primer difunto, don Pedro Grinóvero, y la tradición oral cuenta que fue acompañado todas las noches por un farol encendido hasta que unos días más tarde fue sepultado el segundo difunto. Transcurrido el tiempo quedó acuñada la frase entre los colonos friulanos, que refería a los que estaban enfermos: “...Está por irse a los campos de Vittor”.

Son muchas las anécdotas relacionadas al cementerio, cuyo perímetro alambrado y luego tapialado encierra las más disparatadas anécdotas, desde aparecidos hasta hallazgos de tesoros en las tumbas, uno de ellos muchos años más adelante fue el llamado “caso de Juan Niervín”, que en el Tomo III de SEMBLANZA DE SAN BENITO se narrará.

Los dos primeros días de noviembre de cada año, con el correr del tiempo y a medida que se iba ampliando el cementerio, se fueron transformando en algo muy singular que, más allá del recuerdo hacia los difuntos, era una verdadera kermese.

Por lo menos una semana antes del 1 de noviembre de cada año comenzaban los preparativos para recibir una verdadera marea humana que llegaba desde distintas latitudes. Dentro del cementerio se podía apreciar durante esas vísperas como se rompía el respetuoso silencio que reinaba allí, como una constante, con el acelerado corretear de los changarines, visitantes y curiosos. El Cementerio tiene una Capilla construida durante la gestión del cura Juan Bautista Missio, cuya inauguración se produjo el 28 de octubre de 1903[2].




[1] Escritura Nº 930. 29/10/1897. Protocolo del Esc. Ezequiel Balbarrey. Archivo Tribunales de Paraná.
[2] Folio 173. 28/10/1903. Libro de Rescriptos III de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.