ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.

ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.
ANA LODOLO DE COIZ, un símbolo de la imigración friulana, llegada a la Colonia 3 de Febrero en 1879
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martes, 6 de agosto de 2013

CHACRAS DE LA COLONIA 3 DE FEBRERO

COLONIA 3 DE FEBRERO
PRIMER PLANO DE CHACRAS DISTRIBUIDAS PARA 1880




 (estas concesiones arrancan desde el sur de Avda. Paraná)
01 –
DOMINGO CANELLO
02 –
SIMON RUSSIAN y JUAN B. RIGONAT
03 –
JUAN B. RIGONAT y ANTONIO PUNTÍN
04 -

05.-
JUAN CZETZ (Jefe de Catastro Provincial)
LUEGO JUAN BIZAI
06 –
DOMINGO CANELLO
07 –
MUCHION Y TANTIN
08 –
PEDRO PADOAN y PEDRO GOTTARD
09 –
PEDRO STÁBILE y SANTIAGO TOMASINI

10 –
LUIS VITTOR


11 –
JUAN BAUTISTA SOLARO
Luego San Benito urbano
12 –
LUIS DEHARBE
13 –
BERNARDO y ANTONIO GABÁS
14 –
 BERNARDO y ANTONIO GABÁS


15 –
LUIS VITTOR y FRANCISCO VITTOR
16 –
UIS VITTOR y FRANCISCO VITTOR
17 –
DOMINGO ANDRIÁN
18-
ANTONIO COLUGNIAT
19 –
JUAN BAUTISTA CATACH


20 –
ANDRÉS PACCOR


21 –
 LUIS LÓDOLO
22 –
VALENTIN TREPPO y PEDRO BRONS
23 –
ANTONIO BIGOT y JUAN BIGOT
24 –
JOSÉ BRESSÁN
25 –
BERNARDO y ANTONIO PUNTÍN
26 –
BERNARDO y ANTONIO PUNTÍN
27 –
ANTONIO COIZ
28 –
MATIAS CIAN
29 –
ANTONIO SCARAFÍA
30 –
ANTONIO SCARAFÍA
31 –
LUIS YACOMÍN y JOSÉ RUSSIÁN

32 –
ANTONIO PETRUCCI y JOSÉ PREMARIES
33 -
34 –
ANTONIO PETRUCCI y JOSÉ PREMARIES
35 -
36 -
37 –
JOSÉ RUSSIÁN


38 –
MAZUQUIN y CIUCC
39 – 
JUAN BAUTISTA FONTANA
40 –
JOSÉ FONTANA y LUIS FONTANA
41 –
PEDRO SIGHEL
42 -
43 –
STÁBILE y JUAN BAUTISTA TOLOY
44 –
STÁBILA y JUAN BAUTISTA TOLOY
45 –
FONTANA y FONTANA
46 –
FONTANA y FONTANA
47 –
ANTONIO MICHELÍN y ...MICHELÍN
48 –
ANTONIO MICHELÍN y MICHELÍN
49 –
  

50 –
MARCHIOLI y PIAGGIO
51 –
FRANCISCO MUSCIUL
52 –
JUAN GASPARÍN
53 –
DOMINGO PISECH
54 –
 MUANI y GASPARÍN



55 –
DOMINGO BATTAUZ
56 –
DOMINGO BATTAUZ








60 –
JUAN BUTTUS




domingo, 12 de septiembre de 2010

PLANO DE LA COLONIA 3 DE FEBRERO

UBICACIÓN DE LOS PRIMEROS COLONOS
DE NUESTRA JURISDICCIÓN
Si bien el dibujo es precario, muestra la distribución de los primeros colonos que arribaron a nuestra zona a partir de abril de 1879. Se puede observar en la parte superior, lo que se llamó Colonia Brugo II, es lo que en la actualidad se denomina Colonia Avellaneda. Ese campo había sido originalmente de doña Catalina Ledesma, viuda del Sargento Mayor de Caballería del ejército de Urquiza, don Pedro Mansilla. Luego, por una ley de 1881 le quitaron la mitad a Catalina Ledesma, fracción que pasó a manos de los hermanos Brugo, los que ampliaron la original Colonia 3 de Febrero con esa amplia fracción y con lo que había sido el campo del Teniente José María Soto (presente en la Batalla de Las Tunas), ubicado al Este de la colonia hasta el arroyo Sauce Grande.

sábado, 26 de junio de 2010

NOMBRE DE LA COLONIA

Sin lugar a dudas el nombre de la colonia impuesto por los propios hermanos Brugo se debe a la gesta del 3 de febrero de 1852 en Santos Lugares, Pcia. de Buenos Aires.
Equivocadamente, algunos han opinado que se debe a la fecha en que los inmigrantres friulanos llegaron. De ninguna manera pudo ser así ya que por esa fecha estaban en el Friuli austriaco, como ya ha quedado demostrado.
Tiempo más tarde, por la intensa relación que los Brugo tuvieron con los colonos, la costumbre popular fue denominándola "Colonia Brugo", pero cuando estos empresarios fundaron sobre la costa del Paraná el Puerto Brugo, donde se fue organizando la población que hoy conocemos como Pueblo Brugo, la costumbre se fue abandonando y se utilizaba la denominación oficial: "3 de Febrero".
También se debe tener en cuenta que por entonces ya el cura Garavaso había impuesto su nombre al Pueblo de San Benedicto, por lo que su uso desde entonces se generalizó para identificar a toda la zona agrícola.
El grabado tiene mucho valor, ya que es el sello de la Capilla más antiguo que se conoce; claramente se aprecia el "San Benedicto", luego traducido como "San Benito".

En este certificado del año 1888 también se aprecia la denominación que recién comenzaba a utilizarse por decisión del cura Garavaso.

jueves, 24 de junio de 2010

OTRAS OPINIONES SOBRE LA COLONIA 3 DE FEBRERO

También Cayetano R. Ripoll, en su libro "La Provincia de Entre Ríos Bajo sus Distintos Aspectos", en el mismo año escribió:
"Colonia Brugo. Esta colonia se fundó en julio de 1879, por los señores Brugo hermanos pocos meses después de haberse establecido las primeras treinta familias en el ejido de este municipio, es conocida igualmente con el nombre de Colonia 3 de Febrero.
Historia: Su fundación empezó con un plantel de ocho familias. La propaganda que estas hicieron entre sus parientes y amigos de Europa, produjo resultados felices, puesto que seis meses más tarde llegaban a este puerto 45 familias sin previo aviso y sin que conocieran las condiciones en que serían admitidas en la colonia.
Iniciada esta corriente continuó ella en grupo de 10 y 18 familias, hasta llegar al número de 127 familias. Debido a esto la empresa colonizadora pudo poblar en un año y medio ciento cuarenta concesiones de veinte cuadradas cada una, o sean cuatro mil setecientas veinticinco hectáreas, siendo de advertir que era una época bastante difícil, por el estado financiero y político a la vez porque atravesaba el país, la que se hizo más angustiosa para los agricultores y empresarios por la aparición de la langosta y otras, las que hubieran empeorado su situación sino hubiera sido el valor que los empresarios supieron inspirarles personalmente, ayudándolos, para que emprendieran trabajos en defensa de esos males.
Esta situación obligó a los empresarios a ser clementes con los colonos sin hacerles exigencias, sino aquellas que eran justas y las cuales acataron sin violencia alguna.
Los empresarios jamás han tenido que recurrir a ninguna autoridad, buscando siempre los medios de arreglar amigablemente las pequeñas cuestiones que han podido haber en ellos" …

ALEJO PEYRET

PRIMERA CRONICA SOBRE LA COLONIA
El primero que escribió sobre la colonia 3 de Febrero fue el publicista y escritor Don Alejo Peyret (nacido en Francia en 1826 y fallecido el 27 de agosto de 1902), en su libro "Una Visita a las Colonias de la República Argentina", Tomo I :
"...Para completar lo que hay que decir sobre la Colonia "3 de Febrero" o Brugo, como persiste en llamarla el público, remito a continuación los datos que me fueron suministrados por el mismo empresario.

La base de esta colonia fueron ocho familias austríacas o furlanas, que los empresarios tomaron del hotel de inmigrantes. Todas estas ocho familias fueron perfectamente instaladas en la colonia, proporcionándoseles casa donde vivir, arados de primera clase, bueyes, caballos, lecheras, manutención por un año. Una vez instaladas dichas familias, estas comunicaron a Europa, por intermedio de la empresa, su arribo al país, el buen trato que han recibido e instalación completa para emprender los trabajos de las tierras; esto aparte de otros detalles que se omiten y que produjeron muy buen efecto entre las familias que deseaban emigrar a este país.
El resultado de estas comunicaciones fue inmediato, puesto que a los pocos meses la empresa fue invadida por cuarenta y cinco familias, sin previo aviso, todas ellas emparentadas y amigas de las primeras familias fundadoras; y así sucesivamente fueron llegando familias hasta que la empresa tuvo que decir: basta.
La Colonia "Brugo", se ha fundado con los capitales propios de los señores Brugo, sin la ayuda de ningún gobierno ni de nadie.
La colonia ha pagado desde el primer día la contribución directa; jamás sus empresarios han pedido privilegios de clase alguna.
Una circunstancia que prueba el buen espíritu de los colonos y su decidida resolución de venir a este país, es que muchos de ellos lo hicieron teniendo que abandonar en manos de los comisionistas y agentes de inmigración todos sus bagajes en caución por la parte de los pasajes que no habían podido pagar, llegando aquí con lo puesto, habiendo por consiguiente vístose los empresarios en la necesidad de cubrir la desnudez de familias enteras.
Todas estas familias han cumplido fielmente con sus compromisos con la empresa y actualmente son propietarios absolutos de las tierras que ocupan, gozando de todas las comodidades, a la par de las familias agricultoras más pudientes"

jueves, 6 de mayo de 2010

VÍNCULOS ENTRE NICOLÁS ARRIOLA Y LOS HERMANOS BRUGO

La ocupación de los terrenos que formarían la Colonia “3 de Febrero” no puede tomarse como un hecho aislado o casual, ya que está ligada con la llegada del segundo contingente de inmigrantes a Paraná a principio del año 1879, en el marco de la Ley Nº 817/76 por la que desde hacía dos años habían comenzado a ingresar al país grandes contingentes de extranjeros.
Ya se ha apuntado que la Colonia "3 de Febrero" se instaló en los campos que fueron de don Vicente del Castillo, adjudicados en 1878 a la Comisión Pro-Construcción de la Iglesia San Miguel de Paraná y que esta Comisión le transfirió la explotación de los mencionados campos al agrimensor Don Nicolás Arriola, quién, a su vez, tenía una estrecha relación comercial y política con los hermanos Juan José y Carlos Antonio Brugo. N. Arriola y Juan José Brugo fueron elegidos Municipales (Concejales) Titulares en la Sesión del 12 de febrero de 1877 de la Municipalidad de Paraná, con 140 votos. Desde estos cargos, tanto Arriola como Brugo fueron estando al tanto de la corriente inmigratoria que se produciría.
Más que nada, es importante destacar la relación política de los principales emprendedores de la nueva colonia ya que tenían una fuerte vinculación con el poder de turno desde hacía tiempo. Tanto Nicolás Arriola como los hermanos Brugo pertenecían a la Comisión Directiva del Club "25 de Mayo", en la que el primero era Secretario y los otros Vocales; este club político, era partidario del Gobernador Febre y auspiciaba la candidatura a Gobernador del Coronel Juan Francisco Antelo, quién en ese tiempo era Jefe Político del Departamento Paraná (Jefe de Policía) e integrante del la Comisión del Templo de San Miguel.
En la faz comercial, el agrimensor Nicolás Arriola tenía su oficina en la ex-calle Ramírez (hoy San Martín), a una cuadra y media al norte de la Plaza 1º de Mayo, según lo consigna un aviso publicitario en el Periódico "El Argentino" del 13 de junio de 1878 y trabajaba en sociedad con el agrimensor Teodoro Vidaechea.

PARTICIPACIÓN DE LOS HERMANOS BRUGO

Hasta que la Comisión del Templo San Miguel de Paraná celebró el contrato de explotación de las tierras que habían sido de Vicente del Castillo en el Distrito Sauce con Nicolás Arriola, los hermanos Juan José y Carlos Antonio Brugo nada habían tenido que ver con las mismas. Recién a partir de la vinculación de estos hermanos con el nombrado Arriola comienzan poco a poco a tener mayor influencia sobre las mismas, hasta quedar como únicos dueños. Más que dueños, al principio eran poseedores y así mismo comenzaron a vender las parcelas de la Colonia 3 de Febrero; también pretendían la tenencia de los campos linderos por el norte y por el este de donde se haría la nueva colonia, que hasta entonces eran de doña Catalina Ledesma de Mansilla y del teniente José María Soto respectivamente.
Sin embargo, la participación de los hermanos Brugo comienza a hacerse notar a partir de una ley dictada el 16 de febrero de 1881 que en su Artículo 1º decía: "Autorízase al Poder Ejecutivo para que mande a abonar al Sr. Juan S. Brugo hasta la suma de mil quinientos pesos fuertes por los gastos ocasionados en la mensura y subdivisión de la Colonia 3 de Febrero". Esto significa que tenían mucha influencia ante el gobierno para lograr no sólo la tenencia sino que el gobierno les pagara por el trabajo para su beneficio personal, siendo que esta colonia fue fundada por los hermanos Brugo de forma privada.
El usufructo del poder los benefició sobradamente, con la ley mencionada y porque en la zona se fueron quedando con varios campos. En el Registro de Títulos (foja 170), en 1880, la firma Ángel Brugo y Cía. (posteriormente Brugo Hnos.), obtuvo 706 hectáreas en el Distrito Sauce entre los siguientes linderos: al norte Antonio Bouvier, Ruda, Micheloud, Genolet y Sierra, al sur Cristóbal Aldana y Romualdo Aldana, al este Santiago Cabrol y al oeste el arroyo El Saucecito; estos campos estaban ubicados dentro de la horqueta que forman los arroyos Las Cruces y Saucecito. También obtuvieron otro campo de 350 hectáreas en la misma zona, al sur del campo de 706 hectáreas. Ese mismo año Carlos Brugo, en sociedad con José Viñas, obtuvo 150 hectáreas en las inmediaciones de los campos mencionados anteriormente, lindando al oeste con el Camino de la Cuchilla. Estas 1.206 hectáreas se ubican en la jurisdicción actual del municipio de Oro Verde.
Según consta en el Registro de la Propiedad, el Gobierno de la Provincia le vendió a don Juan José Brugo un campo en áreas fiscales (que fuera el del ex-Teniente José María Soto), que, según la mensura realizada por el agrimensor Teodoro Vidaechea (socio de Nicolás Arriola), tenía 414 hectáreas y 5 áreas y se ubicaba al este de la Colonia “3 de Febrero”, Por este campo Brugo pagó en total 461,50 pesos fuertes, a razón de 1,12 pesos fuertes la hectárea. Lo curioso fue la forma de pago que le concedió el Gobierno, ya que hizo una entrega de 18,40 pesos fuertes en Bonos Territoriales y 6,10 pesos fuertes en efectivo, 24,50 pesos en total y el saldo a pagar en 19 letras a vencerse entre los años 1882 y 1900, por un valor total de 437 pesos fuertes, con cuotas anuales e iguales de 23 pesos fuertes, según la liquidación que consta en el Exte. Nº 622.
También el Gobierno de la Provincia, el 19 de octubre de 1882, le vendió a Juan José Brugo otro campo en áreas fiscales, que, según la mensura realizada por Nicolás Arriola el 21 de octubre de 1880, tenía 470 hectáreas y 50 áreas, campo que había sido de doña Catalina Ledesma de Mansilla y lindaba por el sur con la Colonia “3 de Febrero”, desde Las Tunas hasta La Loma. El pago total de este campo fue de 511,99 pesos fuertes, a razón de 1,09 pesos fuertes la hectárea; la primer cuota al contado fue de 27,19 pesos y el saldo con 19 pagarés anuales de 25,08 pesos, a partir del 23 de abril de 1883 hasta el 22 de abril de 1901, según la liquidación realizada el 20 de junio de 1882.
Solo basta con analizar la escritura de venta hecha por Don Juan José Brugo a Don Juan Bautista Solaro el 31 de diciembre de 1886 de la Concesión Nº11 (37 hectáreas-20 cuadras cuadradas) en 450,50 pesos fuertes, es decir a 12,17 pesos fuertes la hectárea, para comprobar el gran negocio que significó la Colonia “3 de Febrero” para los hermanos Brugo ya que vendieron a un precio diez veces superior, a seis años de plazo, cuando ellos habían comprado a veinte años de plazo; en este negocio ganaron alrededor de 11 pesos fuertes la hectárea y, tratándose de una 2.740 hectáreas, recogieron más de 30.000 pesos fuertes, una verdadera fortuna para esa época.

COMISIÓN PRO TEMPLO DE SAN MIGUEL DE PARANÁ

La última etapa de las tierras donde se asentaron los colonos friulanos a partir de 1879 en lo que luego sería la actual jurisdicción del municipio de San Benito fue la que concluyó con la tenencia de las mismas por parte de la Comisión que se encargaba de juntar fondos para terminar, al fin, la iglesia San Miguel Arcángel de Paraná, cuya construcción había comenzado por 1822 y por muchas razones no se había logrado terminar en más de cincuenta años. Por 1875 algunos influyentes del gobierno pretendían hacer de dicha iglesia la Catedral de Paraná.
IGLESIA SAN MIGUEL DE PARANÁ
Al formarse una Comisión para encarar la terminación de la Iglesia de San Miguel, el 1º de octubre de 1872 don José María Ortiz, Jefe Político del Paraná, envió al Ministro General de Gobierno, don Ramón Febre, la siguiente comunicación:
"Se ha recibido en esta Jefatura Política la respetable nota de ese Ministerio de 22 del mes ppdo. incluyendo el Superior Decreto sobre Templos.
He dado conocimiento de él a los Sres. que compone(n) la Comisión que se propone terminar el Templo de San Miguel y he recogido los datos que tengo el honor de acompañar sobre los trabajos que se han practicado.

Como verá el Señor Ministro la Comisión cuenta desde ya con un valor de diez mil veinte pesos, sin contar con el trabajo hecho desde tiempo atrás en el Templo, cuyas paredes se encuentran a una altura de cuatro varas sin contar los cimientos, trabajo cuyo valor no excederá de 25.000 pesos y que debe también tenerse presente.
Las personas que componen la Comisión son: Presidente Don Ramón Sola, Secretario Don Antonio García y García, Tesorero Faustino Parera, Vocales D. Francisco Soler, D. Abdón Zabala, D. Domingo Comas y Don Manuel Ortíz. Dios guarde a Ud.".

Pese a los trabajos de mensura realizados en el año 1875 por parte del Inge. Melitón González, el 8 de enero de 1878 el Jefe Político del Departamento Paraná, Don José Francisco Antelo y el agrimensor Nicolás Arriola firmaron un convenio con la finalidad de practicar algunos trabajos de mensura en el ejido de Paraná y en los campos de "del Castillo"; el Artículo 2º de este convenio decía lo siguiente: "Medirá y ubicará todo el campo que fue de Castillo y en la fracción que se encuentra al Este del Arroyo Las Tunas procederá a dividirlos en chacras, ateniéndose a la forma que para el efecto establezca el Eximo. Gobierno de la Provincia". Por este trabajo Nicolás Arriola debía recibir 2.000 pesos fuertes, a razón de 300 por mes y el resto dos meses después de entregar el trabajo, para el que le dieron tres meses de plazo para finalizarlo.
El 8 de abril de 1878 el Gobierno resolvió aceptar y aprobar el referido contrato, con algunas observaciones. Se debería hacer saber al representante de la Iglesia para que se imponga de la ubicación que se daría a los "terrenos de la Iglesia" y cuyo asunto se reservaba el Gobierno para resolver en oportunidad oyendo a este apoderado y al de la Municipalidad de Paraná. También se ordenó que, por el Departamento Topográfico, se dieran las instrucciones de acuerdo con las disposiciones vigentes al respecto, de tal modo que en la subdivisión del terreno denominado de “del Castillo” los vientos y arrumbamientos de las calles concuerden en lo posible con las del Ejido de Paraná (lo que puede apreciarse que se respetó)
Esto muestra que, al menos desde fines de 1877, la Comisión Pro Templo de San Miguel, a través de las autoridades de la Iglesia, gestionaba las tierras que fueron de don Vicente del Castillo para explotarlas con la finalidad de juntar fondos.
El Gobernador Ramón Febre, el 1º de junio de 1878, firmó un Decreto por el cual se pasó a manos de la Comisión del Templo de San Miguel de Paraná las tierras fiscales que habían sido de don Vicente del Castillo. Lo llamativo de este Decreto es que ni su original quedó en el Archivo General, ni tampoco fue publicado en la Recopilación de Leyes y Decretos de ese año.
Mediante Nota Nº 90, fechada en Paraná el 17 de setiembre de 1878, el Jefe Político del Paraná, don José Francisco Antelo, se dirigió al Ministro de Gobierno de la Provincia, Don José R. Baltoré, en los siguientes términos:
“Cumpliendo con la disposición contenida en el Decreto Gubernativo, dictado el 1º de junio último, por el cual quedan cedidos a favor de la obra del Templo de San Miguel en esta ciudad los terrenos denominados de Castillo en el Distrito Sauce de este Departamento, acuerdo que S.S. se sirvió comunicarme con nota de la misma fecha, procedí a poner en posesión de dichos terrenos al Señor Presidente de la Comisión de la obra del Templo, levantando el Acta correspondiente, con las formalidades del caso; habiendo asistido a este acto, el agrimensor don Nicolás Arriola y el Secretario de la Comisión de la obra del Templo.
El Presidente de la Comisión me ha pedido ruegue a S.S. la pronta remisión de todos los antecedentes que se relacionan con los terrenos donados, y a que se refiere el último párrafo del acuerdo del Gob. para proceder en su consecuencia, pues hay motivos para creer en la pronta realización de estos terrenos en beneficio de esta importante obra, cuya paralización por falta de fondos es doblemente perjudicial. Dios guarde a S.S. José Francisco Antelo".
El 25 de setiembre, en Concepción del Uruguay, el Ministro Baltoré recibió el expediente y, mediante Providencia, requirió al Departamento Topográfico la remisión de los antecedentes solicitados.
Juan Czetz, Jefe del citado Departamento, el 26 de setiembre respondió:
"Cumpliendo con el Superior Decreto que antecede, el Departamento Topográfico ha revisado su archivo y encontró como únicos antecedentes relativos a la cesión de los terrenos denominados de Castillo, a favor de la obra del Templo de San Miguel, el Superior Decreto de fecha junio 1º del corriente año y el nombramiento del agrimensor Nicolás Arriola para la mensura y subdivisión de dichos terrenos en lotes de Colonias, que se habría verificado en el mes de enero del corriente año para el ejido de Paraná y para el campo de Castillo, expidiéndose al efecto instrucciones por esta Oficina con fecha 8 de abril.
Existe además la mensura practicada por Orden Superior en estos mismos terrenos de Castillo, por el ex Presidente de esta oficina, don Melitón González, en agosto de 1875, de cuya mensura se ha copiado el plano adjunto que podrá servir a la Comisión de la obra del Templo para los fines que estime convenientes. Es cuanto puede informar esta oficina al respecto".
Se puede corroborar que hasta setiembre de 1878, al menos una copia del decreto del 1º de junio, o tal vez el original, estaba en el expediente mencionado anteriormente; a partir de allí desapareció.
El 11 de abril de 1879, Viernes Santo, ante el escribano Pedro Calderón comparecieron los Sres. Ramón Sola, Presidente de la Comisión para la construcción del Templo de San Miguel y los miembros de ella Coronel José Francisco Antelo y don Manuel M. de Fontes, vecinos de la ciudad, casados y hábiles y exhibieron en primer lugar un documento que decía:
"A los 13 días del mes de junio de 1878, reunidos el Jefe Político de este Departamento del Paraná, Coronel José F. Antelo y el Sr. Don Ramón Sola, Presidente de la Comisión para la construcción del Templo de San Miguel, el Señor Don Nicolás Arriola, ingeniero agrimensor, con el Secretario de la dicha Comisión D. Manuel M. Fontes, se trasladaron a los terrenos denominados de Castillo, al oeste de esta ciudad, sobre al arroyo de Las Tunas y fuera de los que corresponden al municipio, dándose lectura de una nota y acuerdo del Eximo. Gobierno de la Provincia, por el cual dichos terrenos son cedidos a favor de la dicha obra del Templo de San Miguel y para que a ese fin sean administrados, vendidos o colonizados en forma de Colonia, por la misma comisión que debe disponer de su valor, el Señor Jefe Político suficientemente autorizado por el Eximo. Gobierno de la Provincia, previa lectura de la nota, acta de sesión y de la autorización correspondiente, puso en posesión de los expresados terrenos al mencionado Sr. Presidente de la obra del Templo que la tomó en la forma que corresponde, designando al Sr. agrimensor los puntos linderos a los mencionados terrenos que se determinarán precisamente en el plano que el mismo debe levantar de ellos..."
Con la documentación presentada ante el escribano Pedro Calderón procedieron a expresar que convenían el siguiente Contrato:
"Artículo 1º.- La Comisión del Templo de San Miguel cede a favor del agrimensor público Don Nicolás Arriola todo el campo que fue de Don Vicente del Castillo, situado a la margen derecha del arroyo Las Tunas, para colonizarlo dentro del término de tres años a contar desde el día que quede este contrato reducido a escritura pública.
Artículo 2º.- La Colonización se hará por medio de concesiones de veinte cuadras cuadradas para cuyo efecto en Señor Arriola procederá al deslinde del terreno cedido, lo subdividirá y amojonará cada chacra, separándolas unas de otras por calles de veinticinco metros.
Artículo 3º.- Queda estipulado el precio de diez mil pesos fuertes por legua cuadrada de terreno cedido, debiendo el Sr. Arriola entregar a la Comisión de la obra del Templo el valor de la chacra o chacras que vendiese tan luego como al comprador se le hubiese extendido la escritura de transferencia.
Artículo 4º.- No podrá el Sr. Arriola buscar colonos extranjeros para ocupar estas tierras entre los que se encuentren establecidos en la Provincia, pero sí podrán ser argentinos.
Artículo 5º.- Vencido el término de los tres años sin haberse colocado por el Sr. Arriola todas las concesiones, tiene éste la obligación de entregar a la Comisión del Templo de San Miguel subdivididas y amojonadas las chacras que no se hubiesen vendido hasta entonces.
Artículo 6º.- Los gastos de mensura, subdivisión amojonamiento y escrituración de todo lo que se tramitase referente a este contrato hasta el vencimiento de los tres años será de cuenta del Sr. Arriola.
Artículo 7º.- Una vez aceptado este contrato por ambas partes se procederá a elevarlo a escritura pública por cuenta del concesionario y desde esa fecha empezará a contarse el plazo de seis meses para la operación de mensura, subdivisión y amojonamiento de los terrenos.
Artículo 8º.- El Sr. Arriola tiene la obligación de entregar a la Comisión de San Miguel tres copias del plano del terreno subdividido, además del que debe acompañar a la escritura pública".
Además dijeron los Sres. Presidente y miembros de la Comisión que en uso de las facultades concedidas por el Eximo. Gobierno de la Provincia y elevado este contrato a escritura pública, se obligaban a su fiel cumplimiento pudiendo por lo tanto el Sr. Arriola desde esa fecha disponer libremente del citado campo con arreglo al contrato celebrado.
La diligencia de mensura iniciada por Arriola se hizo en presencia del Alcalde del Distrito Sauce, Don Feliciano Montrull, a partir del 8 de febrero de 1879, resultando coincidente con la realizada por el agrimensor Melitón González en 1875; se hace mención en esta mensura a la casa de Juan Mendoza (N19º14´E) desde el mojón sur de la otra fracción de del Castillo en el ejido de Paraná), al ombú de la tapera de Del Castillo y al ombú de la tapera de Calixto Arredondo, como también al lindero Vicente Bouvier donde antes figuraba Ibarra. El área del campo resultó de 1.101 cuadras cuadradas, más 7.589 varas cuadradas. El campo estaba comprendido en la Zona 9º y era de Tercera Clase, sin montes y sin aguadas permanentes; esta escritura fue firmada recién el 8 de octubre de 1880.
En cuanto a la subdivisión del campo en chacras, según la mensura general, esta se hizo dividiendo en chacras de 20 cuadras cuadradas cada una, dejando calles de 25 metros de ancho entre ellas y respetando las líneas de las del ejido de Paraná en el rumbo este-oeste, de acuerdo a lo que había dispuesto el Gobierno Provincial.
La citación de linderos fue hecha firmar el martes 15 de abril de 1879; firmaron Don E. Candioti por Maximiliano Hernández, Cristóbal Aldana y por Juan José Brugo y Cía., Carlos Brugo, cuando ya hacía dos días que los primeros inmigrantes friulanos habían llegado a Paraná.
El 13 de febrero de 1881, por gestión del Coronel Pedro M. González, representante de la Comisión constructora del Templo de San Miguel de Paraná, recién se expidió desde la Escribanía de Gobierno el testimonio correspondiente sobre la propiedad otorgada por el Decreto del 1º de junio de 1878.