ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.

ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.
ANA LODOLO DE COIZ, un símbolo de la imigración friulana, llegada a la Colonia 3 de Febrero en 1879
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domingo, 2 de mayo de 2010

CAMPOS PARA LOS SOLDADOS DE URQUIZA

En la zona comprendida entre los Distritos Manga (hoy El Brete), Las Tunas y Espinillo desde la época del General Francisco Ramírez se comenzaron a ubicar en grandes extensiones de campo oficiales y suboficiales que en distintas épocas anduvieron guerreando. Los más antiguos que se pueden rescatar son algunos integrantes del Regimiento de Caballería que al mando del coronel Juan León Sola combatieron en la Batalla de Las Tunas el 24 de junio de 1820; entre ellos, el teniente José María Soto (sargento 1º entonces), Francisco Giménez (alférez 2º), Bonifacio Retamar (cabo 4º), Telésforo Ríos (sargento 4º).
Posteriormente, en épocas de Urquiza, el Espinillo Norte fue el lugar donde se concentraban las tropas de caballería del "Departamento del Paraná", alrededor de 12.000 hombres, y está comprobado que mientras no andaban guerreando ocupaban las tierras de la zona, en los Distritos Espinillo, Sauce y Manga, por merced de General Urquiza, quién los premiaba de esta manera. Los coroneles Matías Bello, los oficiales Paulino Ramírez, Cirilo Pereira, Antonio Pintos, Giménez, Victorio Ríos, Calixto Arredondo, Pedro Mansilla, Rudecindo González y luego su viuda, doña Antonina Giménez, fueron algunos de los tantos beneficiados.


MARCA DE LOS ANIMALES
DE PEDRO MANSILLA
También, entre las Estadísticas de 1871, Inscriptos de la Guardia Nacional de Caballería del Departamento Paraná, surgen nombres conocidos que ocupaban tierras en la zona y que habían servido en el Regimiento de Urquiza, como también en el Ejército Nacional y Rebelde: Marcos Pando, padre de José Simeón Pando (uno de los primeros educadores de San Benito), soldado de Urquiza, 39 años, casado, labrador; José Rosa Almada 8ex empleado de Vicente del Castillo), soldado de Urquiza, 35 años, soltero, agricultor; Evaristo Romero (luego Comisario de San Benito), soldado de Urquiza, 29 años, soltero, jornalero; Nicolás Abasto, soldado de Urquiza, 50 años, casado, estanciero; Luciano Góngora, soldado de Urquiza, 32 años, casado. jornalero; Alejo Gorosito, cabo de Urquiza, 36 años, casado, estanciero; Doroteo Romero (Luego Comisario de San Benito), sargento de Urquiza, 40 años, casado, estanciero; Cayetano Luján (luego alcalde de Sauce), soldado de Urquiza, 47 años, casado, comerciante; Feliciano Montrull, soldado de Urquiza, 45 años, casado, estanciero; Emiliano Giménez, soldado de Urquiza, 22 años, soltero, labrador; Paulino Ramírez, soldado del Ejército Nacional, 39 años, casado, labrador, entre otros; todos estos apellidos aún perduran en toda la zona y son los descendientes de aquellos bravos guerreros entrerrianos.

SAUCE: CAMPOS DE INVERNADA PARA LOS EJÉRCITOS

Los campos de la zona de San Benito, en el Distrito Sauce, fueron utilizadas para el pastaje de los vacunos que se mantenían para servir de alimento para los ejércitos, que desde mucho tiempo atrás tenían asiento en la zona de Espinillo.
En 1822, se sancionó un Decreto por el cual el Gobernador determinó que la invernada del Estado en El Sauce desde el primero de marzo de ese año debía ser atendida por un capataz y tres peones que ganarían mensualmente ocho pesos el primero y cuatro los segundos. El Comandante debía celebrar la contratación para la doma de algún número de potrada..."
Varios años más tarde, el 1º de diciembre de 1842, aparecían el capataz don Fernando Barreto y los peones don Fermín de Asís, don Manuel Benítez y don Jacinto Oliva trabajando en la Estancia del Estado del Sauce. Ya por entonces el Jefe este establecimiento, según el autor Manual Macchi, era el Sargento de Abastecedores don Rudecindo González (bisabuelo de Aníbal González Comas), quién estaría al mando de la Estancio del Estado de Las Conchas hasta su disolución en 1872; el 16 de julio de 1844, mediante Decreto, fue designado don Francisco Fernández Comisionado de Las Tunas, encargado de mantener el consumo de las tropas acantonadas en Las Conchillas, zona de El Espinillo.

1825: EL GOBIERNO DE ENTRE RÍOS COMPRÓ LAS TIERRAS DE GARAY

El 21 de setiembre de 1825, siendo Gobernador de Entre Ríos don Juan León Sola, el Dr. Antonio Crespo, en representación de los herederos de Doña María Francisca Arias Cabrera y Saavedra y de Don Pedro Larramendi, a saber: José Teodoro Larramendi, María Josefa Larramendi, María de las Nieves Larramendi de Cabal, e hijos legítimos de éstos, vendió los mencionados campos (originalmente de Juan de Garay) que litigaban por su posesión varios candidatos, entre ellos la iglesia católica, al Estado Provincial en 10.000 pesos, con exclusión de los detallados en un anexo que habían sido vendidos o donados con anterioridad, los que, tasados en 2.000 pesos, fueron autorizados por los vendedores a descontar del total. Se hizo una entrega de 3.000 pesos y el saldo a pagar 3.000 pesos al año y 2.000 pesos al año y ocho meses, lo que en realidad no se cumplió hasta pasado el año 1835.
Hay que destacar que por entonces eran muchas las familias radicadas en la zona, que desde la fundación de Santa Fe "la Vieja" por parte de Juan de Garay, fueron arribando a la costa oriental del río Paraná con la finalidad de hacer pastar a los animales y poco a poco se fueron quedando. De allí que muchos apellidos, si bien son de ascendencia hispana, se vinculan con los paraguayos, nacionalidad de los soldados y pobladores que había traída Garay.

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA TIERRAS DE LA ZONA

Originalmente, en la época del Virreinato del Río de la Plata, las tierras se denominaban realengas, es decir, sin propietarios o señorío sobre ellas, perteneciendo a la Corona de España.
En el año 1638, mediante la Merced primitiva de Don Mendo de la Cueva y Benavídez, se transfirió a favor del General Don Cristóbal Garay y Saavedra, desde Punta Gorda (Diamante) hasta la desembocadura del arroyo Antonio Tomás, en la margen este de la costa del Río Paraná, teniendo como fondo nada menos que la costa del Río Uruguay, quién dejó fundada la “Estancia de La Cruz”. Seguramente se tuvo en cuenta que Don Cristóbal Garay y Saavedra era descendiente directo de Don Juan de Garay y de Hernandarias; Garay fue el primero en explorar en forma organizada estas tierras entrerrianas, regadas por una cantidad de arroyos y ríos, con una gran vegetación y con un pintoresco relieve producto de sus características lomadas y también se ocupó de fundar varias estancias, que desde la vecina Santa Fe sus poseedores mandaban a poblar con sus peones y capataces. Cave recordar que cuando se fundó Santa Fe se señaló como límite oriental cincuenta leguas al este de las barrancas del Paraná, aunque en la práctica solamente alcanzaron a llegar hasta Nogoyá. Por este tiempo vivían en la región aborígenes de la zona pampeana y tupí-guaraní, organizados en agrupaciones autónomas. Los indígenas oponían una tenaz resistencia a la ocupación de sus tierras para lo cual fue necesario reprimirlos con expediciones punitivas.
La orden de Los Jesuitas el 20 de noviembre de 1659 le compró al general Cristóbal de Garay una tercera parte de sus campos (otra tercera parte se las donó) desde Punta Gorda (Diamante) hasta la desembocadura del arroyo Las Conchas, manteniendo como fondo el Río Uruguay. Los jesuitas tenían la intención de extender las reducciones que habían iniciado tanto en Paraguay como en Misiones y denominaron estos campos como “Estancia San Miguel”. Más tarde, a partir de real decreto del 27 de febrero de 1767 firmado por Carlos III ordenando su expulsión, tuvieron que abandonar no solo esta estancia sino toda la América Meridional, en una maniobra dirigida por el comisionado real don Francisco de Paula Bucareli y Ursúa, por entonces Gobernador de Buenos Aires (nac. en Sevilla el 18/9/1708).
Estas tierras siguieron siendo explotadas por distintos dueños, principalmente por Don Francisco Antonio de Vera y Mujica, Gobernador de Santa Fe, quién era dueño de la Estancia “Las Conchas”, donde 1853 se creara lo que es hoy la localidad de Villa Urquiza, lindante al sur con la Estancia San Miguel.
Posteriormente la Estancia San Miguel pasó a ser de Doña María Francisca Arias Cabrera y Saavedra, casada tiempo más tarde con Don Pedro de Larramendi, por ser la sucesora de la herencia dejada por Hernandarias, reconocimiento hecho por el Gobernador de Santa Fe, Don Melchor Echague y Andía, quién le otorgó el título de propiedad el 5 de julio de 1777.