ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.

ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.
ANA LODOLO DE COIZ, un símbolo de la imigración friulana, llegada a la Colonia 3 de Febrero en 1879

jueves, 6 de mayo de 2010

LLEGADA DE LOS FRIULANOS A PARANA

Los hermanos Brugo, que continuaron el negocio de su padres tras su fallecimiento, la casa Ángel Brugo e Hijos que se ubicaba en calle Comercio e Industria (España y Italia), eran también Agentes Marítimos y, además de sus propios vapores, representaban a la poderosa "La Platense- Flotilla Company Limited", de las carreras a Buenos Aires, Rosario, Asunción, etc., cuyos principales vapores eran: "Carry", "Aurora", "Diana", "Ceres", "Castor", "Saturno"; etc. Esta relación se apunta porque por ambos lados estaban vinculados estrechamente con la llegada de pasajeros e inmigrantes al puerto de Paraná, lo que les permitía conocer con precisión estos movimientos.
Si bien son numerosas las estimaciones sobre la llegada de los primeros inmigrantes a lo que fue luego la Colonia “3 de Febrero”, algunas de ellas relacionándolas con la llegada de inmigrantes a Paraná en enero de 1879 y otras, como el autor Cayetano Ripoll, haciendo mención que el arribo se produjo en julio de 1879, ninguno hasta ahora había podido dar una precisión más aproximada a la realidad.
Sin embargo, el dato más preciso sobre el arribo de las primeras familias friulanas se recata de una pequeña información publicada en el periódico "El Argentino", Nº 602, Año V; del martes 15 de abril de 1879: "Familias Colonas. Han llegado varias familias para los empresarios de la nueva colonia en los terrenos de San Miguel. El asunto colonización en el Departamento Paraná va a vapor. !Cuánta actividad, cuánto empeño y cuánta perseverancia se nota en los hombres de progreso que han tomado sobre sí la tarea de regenerar el Departamento del Paraná!".
Si se tiene en cuenta la floreciente actividad comercial y sus amplias relaciones en el medio, incluida la prensa, por parte de los hermanos Brugo y que el citado periódico salía los martes, jueves y sábados, es de suponer que los inmigrantes friulanos llegaron a Paraná entre el Sábado y el Domingo de Pascua, 13 de abril de 1879. No por una casualidad, precisamente el 11 de abril, Viernes Santo, la Comisión de la Iglesia de San Miguel y Nicolás Arriola firmaban el contrato para la explotación de los campos de "del Castillo" ante el escribano Casiano Calderón.
Además es coincidente esta fecha con la llegada otros fiulanos el  jueves17 de abril de 1879 para poblar Avellaneda, pcia. de Santa Fe, ya que muchos apellidos son los mismos que poblaron San Benito.

VÍNCULOS ENTRE NICOLÁS ARRIOLA Y LOS HERMANOS BRUGO

La ocupación de los terrenos que formarían la Colonia “3 de Febrero” no puede tomarse como un hecho aislado o casual, ya que está ligada con la llegada del segundo contingente de inmigrantes a Paraná a principio del año 1879, en el marco de la Ley Nº 817/76 por la que desde hacía dos años habían comenzado a ingresar al país grandes contingentes de extranjeros.
Ya se ha apuntado que la Colonia "3 de Febrero" se instaló en los campos que fueron de don Vicente del Castillo, adjudicados en 1878 a la Comisión Pro-Construcción de la Iglesia San Miguel de Paraná y que esta Comisión le transfirió la explotación de los mencionados campos al agrimensor Don Nicolás Arriola, quién, a su vez, tenía una estrecha relación comercial y política con los hermanos Juan José y Carlos Antonio Brugo. N. Arriola y Juan José Brugo fueron elegidos Municipales (Concejales) Titulares en la Sesión del 12 de febrero de 1877 de la Municipalidad de Paraná, con 140 votos. Desde estos cargos, tanto Arriola como Brugo fueron estando al tanto de la corriente inmigratoria que se produciría.
Más que nada, es importante destacar la relación política de los principales emprendedores de la nueva colonia ya que tenían una fuerte vinculación con el poder de turno desde hacía tiempo. Tanto Nicolás Arriola como los hermanos Brugo pertenecían a la Comisión Directiva del Club "25 de Mayo", en la que el primero era Secretario y los otros Vocales; este club político, era partidario del Gobernador Febre y auspiciaba la candidatura a Gobernador del Coronel Juan Francisco Antelo, quién en ese tiempo era Jefe Político del Departamento Paraná (Jefe de Policía) e integrante del la Comisión del Templo de San Miguel.
En la faz comercial, el agrimensor Nicolás Arriola tenía su oficina en la ex-calle Ramírez (hoy San Martín), a una cuadra y media al norte de la Plaza 1º de Mayo, según lo consigna un aviso publicitario en el Periódico "El Argentino" del 13 de junio de 1878 y trabajaba en sociedad con el agrimensor Teodoro Vidaechea.

EMPERADOR FRANCISCO JOSÉ, EL "CECCO BEPPE"

LOS AUSBURGO. FAMILIA IMPERIAL DE AUSTRIA
Los inmigrantes friulanos llegados a San Benito a partir de abril de 1879 tenían origen austríaco en su gran mayoría, teniendo en cuenta que habían nacido en una región que recién en 1866 había pasado a ser de la corona de Italia.
El respeto, casí veneración, hacia el Emperador Francisco José II era notorio y no faltaba entre las primeras humildes casas de la colonia el cuadro del “Cecco Beppe”, como se lo llamaba familiarmente.
El Emperador Francisco José II era nacido en Schönbrum el 9 de agosto de 1830 e hijo del archiduque Francisco Carlos y de Sofía, Princesa de Baviera. Sucedió en el trono a su tío Fernando I, en virtud de la abdicación que éste hizo en 1848 y de la renuncia a la sucesión en el trono que hizo su padre.
Los títulos nobiliarios acumulados por el Emperador eran numerosísimos. Entre ellos se destacan los siguientes: Emperador de Austria, Rey Apostólico de Hungría, Rey de Bohemia, de Dalmacia, de Croacia, de Esclavonia, de Goritzia, de Lodomeria y de Ilyria, Rey de Jerusalem, etc., Archiduque de Austria, Gran Duque de Toscana y de Cracovia, Duque de Lorena, de Salzburgo, de Styria, de Carintia, de Carniola y de Bukobina, Gran Príncipe de Transilvania, Margrace de Morabia, Duque de la Alta Silecia, de Módena, de Parma, de Piascencia y de Guortralla, de Auschwitz y Zetor, de Teschen, de Rasul, de Ragusa y Zora, Conde Príncipe de Hasburgo y Tirol, de Kiburgo, de Goritz y Gradisca, Príncipe de Trento y Brixen, Margravede de la Alta y Baja Luxacia y de Istria, Conde de Hohenembs, de Feldkisch, de Brigancia, de Sonemberg, etc,; Señor de Trieste, de Cattaro y de la Marche Wende, Gran Vojvode de la Vojvodia, de Servia, etc; Majestad Imperial y Real.

PARTICIPACIÓN DE LOS HERMANOS BRUGO

Hasta que la Comisión del Templo San Miguel de Paraná celebró el contrato de explotación de las tierras que habían sido de Vicente del Castillo en el Distrito Sauce con Nicolás Arriola, los hermanos Juan José y Carlos Antonio Brugo nada habían tenido que ver con las mismas. Recién a partir de la vinculación de estos hermanos con el nombrado Arriola comienzan poco a poco a tener mayor influencia sobre las mismas, hasta quedar como únicos dueños. Más que dueños, al principio eran poseedores y así mismo comenzaron a vender las parcelas de la Colonia 3 de Febrero; también pretendían la tenencia de los campos linderos por el norte y por el este de donde se haría la nueva colonia, que hasta entonces eran de doña Catalina Ledesma de Mansilla y del teniente José María Soto respectivamente.
Sin embargo, la participación de los hermanos Brugo comienza a hacerse notar a partir de una ley dictada el 16 de febrero de 1881 que en su Artículo 1º decía: "Autorízase al Poder Ejecutivo para que mande a abonar al Sr. Juan S. Brugo hasta la suma de mil quinientos pesos fuertes por los gastos ocasionados en la mensura y subdivisión de la Colonia 3 de Febrero". Esto significa que tenían mucha influencia ante el gobierno para lograr no sólo la tenencia sino que el gobierno les pagara por el trabajo para su beneficio personal, siendo que esta colonia fue fundada por los hermanos Brugo de forma privada.
El usufructo del poder los benefició sobradamente, con la ley mencionada y porque en la zona se fueron quedando con varios campos. En el Registro de Títulos (foja 170), en 1880, la firma Ángel Brugo y Cía. (posteriormente Brugo Hnos.), obtuvo 706 hectáreas en el Distrito Sauce entre los siguientes linderos: al norte Antonio Bouvier, Ruda, Micheloud, Genolet y Sierra, al sur Cristóbal Aldana y Romualdo Aldana, al este Santiago Cabrol y al oeste el arroyo El Saucecito; estos campos estaban ubicados dentro de la horqueta que forman los arroyos Las Cruces y Saucecito. También obtuvieron otro campo de 350 hectáreas en la misma zona, al sur del campo de 706 hectáreas. Ese mismo año Carlos Brugo, en sociedad con José Viñas, obtuvo 150 hectáreas en las inmediaciones de los campos mencionados anteriormente, lindando al oeste con el Camino de la Cuchilla. Estas 1.206 hectáreas se ubican en la jurisdicción actual del municipio de Oro Verde.
Según consta en el Registro de la Propiedad, el Gobierno de la Provincia le vendió a don Juan José Brugo un campo en áreas fiscales (que fuera el del ex-Teniente José María Soto), que, según la mensura realizada por el agrimensor Teodoro Vidaechea (socio de Nicolás Arriola), tenía 414 hectáreas y 5 áreas y se ubicaba al este de la Colonia “3 de Febrero”, Por este campo Brugo pagó en total 461,50 pesos fuertes, a razón de 1,12 pesos fuertes la hectárea. Lo curioso fue la forma de pago que le concedió el Gobierno, ya que hizo una entrega de 18,40 pesos fuertes en Bonos Territoriales y 6,10 pesos fuertes en efectivo, 24,50 pesos en total y el saldo a pagar en 19 letras a vencerse entre los años 1882 y 1900, por un valor total de 437 pesos fuertes, con cuotas anuales e iguales de 23 pesos fuertes, según la liquidación que consta en el Exte. Nº 622.
También el Gobierno de la Provincia, el 19 de octubre de 1882, le vendió a Juan José Brugo otro campo en áreas fiscales, que, según la mensura realizada por Nicolás Arriola el 21 de octubre de 1880, tenía 470 hectáreas y 50 áreas, campo que había sido de doña Catalina Ledesma de Mansilla y lindaba por el sur con la Colonia “3 de Febrero”, desde Las Tunas hasta La Loma. El pago total de este campo fue de 511,99 pesos fuertes, a razón de 1,09 pesos fuertes la hectárea; la primer cuota al contado fue de 27,19 pesos y el saldo con 19 pagarés anuales de 25,08 pesos, a partir del 23 de abril de 1883 hasta el 22 de abril de 1901, según la liquidación realizada el 20 de junio de 1882.
Solo basta con analizar la escritura de venta hecha por Don Juan José Brugo a Don Juan Bautista Solaro el 31 de diciembre de 1886 de la Concesión Nº11 (37 hectáreas-20 cuadras cuadradas) en 450,50 pesos fuertes, es decir a 12,17 pesos fuertes la hectárea, para comprobar el gran negocio que significó la Colonia “3 de Febrero” para los hermanos Brugo ya que vendieron a un precio diez veces superior, a seis años de plazo, cuando ellos habían comprado a veinte años de plazo; en este negocio ganaron alrededor de 11 pesos fuertes la hectárea y, tratándose de una 2.740 hectáreas, recogieron más de 30.000 pesos fuertes, una verdadera fortuna para esa época.

COMISIÓN PRO TEMPLO DE SAN MIGUEL DE PARANÁ

La última etapa de las tierras donde se asentaron los colonos friulanos a partir de 1879 en lo que luego sería la actual jurisdicción del municipio de San Benito fue la que concluyó con la tenencia de las mismas por parte de la Comisión que se encargaba de juntar fondos para terminar, al fin, la iglesia San Miguel Arcángel de Paraná, cuya construcción había comenzado por 1822 y por muchas razones no se había logrado terminar en más de cincuenta años. Por 1875 algunos influyentes del gobierno pretendían hacer de dicha iglesia la Catedral de Paraná.
IGLESIA SAN MIGUEL DE PARANÁ
Al formarse una Comisión para encarar la terminación de la Iglesia de San Miguel, el 1º de octubre de 1872 don José María Ortiz, Jefe Político del Paraná, envió al Ministro General de Gobierno, don Ramón Febre, la siguiente comunicación:
"Se ha recibido en esta Jefatura Política la respetable nota de ese Ministerio de 22 del mes ppdo. incluyendo el Superior Decreto sobre Templos.
He dado conocimiento de él a los Sres. que compone(n) la Comisión que se propone terminar el Templo de San Miguel y he recogido los datos que tengo el honor de acompañar sobre los trabajos que se han practicado.

Como verá el Señor Ministro la Comisión cuenta desde ya con un valor de diez mil veinte pesos, sin contar con el trabajo hecho desde tiempo atrás en el Templo, cuyas paredes se encuentran a una altura de cuatro varas sin contar los cimientos, trabajo cuyo valor no excederá de 25.000 pesos y que debe también tenerse presente.
Las personas que componen la Comisión son: Presidente Don Ramón Sola, Secretario Don Antonio García y García, Tesorero Faustino Parera, Vocales D. Francisco Soler, D. Abdón Zabala, D. Domingo Comas y Don Manuel Ortíz. Dios guarde a Ud.".

Pese a los trabajos de mensura realizados en el año 1875 por parte del Inge. Melitón González, el 8 de enero de 1878 el Jefe Político del Departamento Paraná, Don José Francisco Antelo y el agrimensor Nicolás Arriola firmaron un convenio con la finalidad de practicar algunos trabajos de mensura en el ejido de Paraná y en los campos de "del Castillo"; el Artículo 2º de este convenio decía lo siguiente: "Medirá y ubicará todo el campo que fue de Castillo y en la fracción que se encuentra al Este del Arroyo Las Tunas procederá a dividirlos en chacras, ateniéndose a la forma que para el efecto establezca el Eximo. Gobierno de la Provincia". Por este trabajo Nicolás Arriola debía recibir 2.000 pesos fuertes, a razón de 300 por mes y el resto dos meses después de entregar el trabajo, para el que le dieron tres meses de plazo para finalizarlo.
El 8 de abril de 1878 el Gobierno resolvió aceptar y aprobar el referido contrato, con algunas observaciones. Se debería hacer saber al representante de la Iglesia para que se imponga de la ubicación que se daría a los "terrenos de la Iglesia" y cuyo asunto se reservaba el Gobierno para resolver en oportunidad oyendo a este apoderado y al de la Municipalidad de Paraná. También se ordenó que, por el Departamento Topográfico, se dieran las instrucciones de acuerdo con las disposiciones vigentes al respecto, de tal modo que en la subdivisión del terreno denominado de “del Castillo” los vientos y arrumbamientos de las calles concuerden en lo posible con las del Ejido de Paraná (lo que puede apreciarse que se respetó)
Esto muestra que, al menos desde fines de 1877, la Comisión Pro Templo de San Miguel, a través de las autoridades de la Iglesia, gestionaba las tierras que fueron de don Vicente del Castillo para explotarlas con la finalidad de juntar fondos.
El Gobernador Ramón Febre, el 1º de junio de 1878, firmó un Decreto por el cual se pasó a manos de la Comisión del Templo de San Miguel de Paraná las tierras fiscales que habían sido de don Vicente del Castillo. Lo llamativo de este Decreto es que ni su original quedó en el Archivo General, ni tampoco fue publicado en la Recopilación de Leyes y Decretos de ese año.
Mediante Nota Nº 90, fechada en Paraná el 17 de setiembre de 1878, el Jefe Político del Paraná, don José Francisco Antelo, se dirigió al Ministro de Gobierno de la Provincia, Don José R. Baltoré, en los siguientes términos:
“Cumpliendo con la disposición contenida en el Decreto Gubernativo, dictado el 1º de junio último, por el cual quedan cedidos a favor de la obra del Templo de San Miguel en esta ciudad los terrenos denominados de Castillo en el Distrito Sauce de este Departamento, acuerdo que S.S. se sirvió comunicarme con nota de la misma fecha, procedí a poner en posesión de dichos terrenos al Señor Presidente de la Comisión de la obra del Templo, levantando el Acta correspondiente, con las formalidades del caso; habiendo asistido a este acto, el agrimensor don Nicolás Arriola y el Secretario de la Comisión de la obra del Templo.
El Presidente de la Comisión me ha pedido ruegue a S.S. la pronta remisión de todos los antecedentes que se relacionan con los terrenos donados, y a que se refiere el último párrafo del acuerdo del Gob. para proceder en su consecuencia, pues hay motivos para creer en la pronta realización de estos terrenos en beneficio de esta importante obra, cuya paralización por falta de fondos es doblemente perjudicial. Dios guarde a S.S. José Francisco Antelo".
El 25 de setiembre, en Concepción del Uruguay, el Ministro Baltoré recibió el expediente y, mediante Providencia, requirió al Departamento Topográfico la remisión de los antecedentes solicitados.
Juan Czetz, Jefe del citado Departamento, el 26 de setiembre respondió:
"Cumpliendo con el Superior Decreto que antecede, el Departamento Topográfico ha revisado su archivo y encontró como únicos antecedentes relativos a la cesión de los terrenos denominados de Castillo, a favor de la obra del Templo de San Miguel, el Superior Decreto de fecha junio 1º del corriente año y el nombramiento del agrimensor Nicolás Arriola para la mensura y subdivisión de dichos terrenos en lotes de Colonias, que se habría verificado en el mes de enero del corriente año para el ejido de Paraná y para el campo de Castillo, expidiéndose al efecto instrucciones por esta Oficina con fecha 8 de abril.
Existe además la mensura practicada por Orden Superior en estos mismos terrenos de Castillo, por el ex Presidente de esta oficina, don Melitón González, en agosto de 1875, de cuya mensura se ha copiado el plano adjunto que podrá servir a la Comisión de la obra del Templo para los fines que estime convenientes. Es cuanto puede informar esta oficina al respecto".
Se puede corroborar que hasta setiembre de 1878, al menos una copia del decreto del 1º de junio, o tal vez el original, estaba en el expediente mencionado anteriormente; a partir de allí desapareció.
El 11 de abril de 1879, Viernes Santo, ante el escribano Pedro Calderón comparecieron los Sres. Ramón Sola, Presidente de la Comisión para la construcción del Templo de San Miguel y los miembros de ella Coronel José Francisco Antelo y don Manuel M. de Fontes, vecinos de la ciudad, casados y hábiles y exhibieron en primer lugar un documento que decía:
"A los 13 días del mes de junio de 1878, reunidos el Jefe Político de este Departamento del Paraná, Coronel José F. Antelo y el Sr. Don Ramón Sola, Presidente de la Comisión para la construcción del Templo de San Miguel, el Señor Don Nicolás Arriola, ingeniero agrimensor, con el Secretario de la dicha Comisión D. Manuel M. Fontes, se trasladaron a los terrenos denominados de Castillo, al oeste de esta ciudad, sobre al arroyo de Las Tunas y fuera de los que corresponden al municipio, dándose lectura de una nota y acuerdo del Eximo. Gobierno de la Provincia, por el cual dichos terrenos son cedidos a favor de la dicha obra del Templo de San Miguel y para que a ese fin sean administrados, vendidos o colonizados en forma de Colonia, por la misma comisión que debe disponer de su valor, el Señor Jefe Político suficientemente autorizado por el Eximo. Gobierno de la Provincia, previa lectura de la nota, acta de sesión y de la autorización correspondiente, puso en posesión de los expresados terrenos al mencionado Sr. Presidente de la obra del Templo que la tomó en la forma que corresponde, designando al Sr. agrimensor los puntos linderos a los mencionados terrenos que se determinarán precisamente en el plano que el mismo debe levantar de ellos..."
Con la documentación presentada ante el escribano Pedro Calderón procedieron a expresar que convenían el siguiente Contrato:
"Artículo 1º.- La Comisión del Templo de San Miguel cede a favor del agrimensor público Don Nicolás Arriola todo el campo que fue de Don Vicente del Castillo, situado a la margen derecha del arroyo Las Tunas, para colonizarlo dentro del término de tres años a contar desde el día que quede este contrato reducido a escritura pública.
Artículo 2º.- La Colonización se hará por medio de concesiones de veinte cuadras cuadradas para cuyo efecto en Señor Arriola procederá al deslinde del terreno cedido, lo subdividirá y amojonará cada chacra, separándolas unas de otras por calles de veinticinco metros.
Artículo 3º.- Queda estipulado el precio de diez mil pesos fuertes por legua cuadrada de terreno cedido, debiendo el Sr. Arriola entregar a la Comisión de la obra del Templo el valor de la chacra o chacras que vendiese tan luego como al comprador se le hubiese extendido la escritura de transferencia.
Artículo 4º.- No podrá el Sr. Arriola buscar colonos extranjeros para ocupar estas tierras entre los que se encuentren establecidos en la Provincia, pero sí podrán ser argentinos.
Artículo 5º.- Vencido el término de los tres años sin haberse colocado por el Sr. Arriola todas las concesiones, tiene éste la obligación de entregar a la Comisión del Templo de San Miguel subdivididas y amojonadas las chacras que no se hubiesen vendido hasta entonces.
Artículo 6º.- Los gastos de mensura, subdivisión amojonamiento y escrituración de todo lo que se tramitase referente a este contrato hasta el vencimiento de los tres años será de cuenta del Sr. Arriola.
Artículo 7º.- Una vez aceptado este contrato por ambas partes se procederá a elevarlo a escritura pública por cuenta del concesionario y desde esa fecha empezará a contarse el plazo de seis meses para la operación de mensura, subdivisión y amojonamiento de los terrenos.
Artículo 8º.- El Sr. Arriola tiene la obligación de entregar a la Comisión de San Miguel tres copias del plano del terreno subdividido, además del que debe acompañar a la escritura pública".
Además dijeron los Sres. Presidente y miembros de la Comisión que en uso de las facultades concedidas por el Eximo. Gobierno de la Provincia y elevado este contrato a escritura pública, se obligaban a su fiel cumplimiento pudiendo por lo tanto el Sr. Arriola desde esa fecha disponer libremente del citado campo con arreglo al contrato celebrado.
La diligencia de mensura iniciada por Arriola se hizo en presencia del Alcalde del Distrito Sauce, Don Feliciano Montrull, a partir del 8 de febrero de 1879, resultando coincidente con la realizada por el agrimensor Melitón González en 1875; se hace mención en esta mensura a la casa de Juan Mendoza (N19º14´E) desde el mojón sur de la otra fracción de del Castillo en el ejido de Paraná), al ombú de la tapera de Del Castillo y al ombú de la tapera de Calixto Arredondo, como también al lindero Vicente Bouvier donde antes figuraba Ibarra. El área del campo resultó de 1.101 cuadras cuadradas, más 7.589 varas cuadradas. El campo estaba comprendido en la Zona 9º y era de Tercera Clase, sin montes y sin aguadas permanentes; esta escritura fue firmada recién el 8 de octubre de 1880.
En cuanto a la subdivisión del campo en chacras, según la mensura general, esta se hizo dividiendo en chacras de 20 cuadras cuadradas cada una, dejando calles de 25 metros de ancho entre ellas y respetando las líneas de las del ejido de Paraná en el rumbo este-oeste, de acuerdo a lo que había dispuesto el Gobierno Provincial.
La citación de linderos fue hecha firmar el martes 15 de abril de 1879; firmaron Don E. Candioti por Maximiliano Hernández, Cristóbal Aldana y por Juan José Brugo y Cía., Carlos Brugo, cuando ya hacía dos días que los primeros inmigrantes friulanos habían llegado a Paraná.
El 13 de febrero de 1881, por gestión del Coronel Pedro M. González, representante de la Comisión constructora del Templo de San Miguel de Paraná, recién se expidió desde la Escribanía de Gobierno el testimonio correspondiente sobre la propiedad otorgada por el Decreto del 1º de junio de 1878.

POSTAS Y PULPERÍAS DEL DISTRITO SAUCE

Se llamaba “posta” a la casa o lugar destinado al relevo de los caballos de las diligencias y descanso de los viajeros. Realmente eran una institución muy antigua, originaria de Oriente y llevada a Europa por Grecia y Roma. Era de por sí un eslabón insustituible para el sistema de comunicación cuando la civilización comenzaba a extenderse por el Virreinato.
Generalmente las instalaciones consistían en ranchos carentes de toda comodidad, situados cada cuatro o cinco leguas, con diez a quince caballos para relevo. En cada posta el encargado era un “puestero” o “maestro de posta” con dos o tres “postillones” (o guías). También utilizaban las postas los que se desplazaban a caballo, donde cambiaban los mismos y podían usar los servicios de un postillón. Tal el caso de los “chasques” que hacían el servicio de correos de un lugar a otro.
En Entre Ríos el primer servicio comenzó a funcionar en 1774, entre la Bajada del Paraná y el Guayquiraró, como parte de la carrera de Buenos Aires a Asunción.
Entre los requisitos que debían cumplir los viajeros, había obligación de llevar el pasaporte correspondiente, extendido por la autoridad policial o militar, que servía para el control de la circulación de personas por el interior. Además los viajeros tenían que llevar el parte u hoja de ruta expedido por el Administrador de Correos, en el que cada maestro de posta anotaba la fecha y hora de llegada y salida y nuevo destino de los mismos, sin cuyo requisito ningún maestro de posta podía facilitarles caballos. Por lo general la tarifa era de medio real por legua en buen terreno y para las “travesías” se abonaba el doble.
La administración de Correos en la Villa de Paraná se estableció el 30 de setiembre de 1789, designándose administrador a don José Centurión. Su jurisdicción comenzaba en la Posta de Las Tunas, que se ubicaba unos ochocientos metros al sudeste del actual puente sobre el citado arroyo. Para esta posta el 26 de setiembre de 1782 se designó maestro a don Juan Lencina, y, luego de su fallecimiento, lo reemplazó don Gregorio Pérez el 3 de setiembre de 1786; esta posta se hallaba a unas cuatro leguas de Paraná y a ocho del Potrero de Vera (loma próxima del lado este del Arroyo Sauce, Ruta 12).
También el 24 de setiembre de 1810, la flamante Junta Gubernativa de Buenos Aires autorizó la carrera de postas entre Paraná y Villa Gualeguay, designando al don Mateo Gaitán como maestro de la posta de “La Ensenadita”, al sudeste del paraje Sauce Medio de la actual jurisdicción de San Benito. En enero de 1812 el Primer Triunvirato ordenó al comandante militar de la Bajada del Paraná establecer una nueva carrera de postas hasta el Salto Chico, sobre el río Uruguay; estas comunicaciones fueron inauguradas el 10 de febrero de 1812 y la primer posta se ubicaba en el Sauce, unos setecientos metros al sur del puente en la Ruta 18, jurisdicción de San Benito, siendo su primer maestro de posta don Casimiro Cerrudo.
el cuadro representa el cruce de la diligencia por el arroyo Las Tunas, guiados por el postillón.
El 28 enero de 1823, el Gobernador Lucio Mansilla designó como administrador General de Correos a don Diego de Miranda y el 18 de febrero, se reglamentó el Servicio de Postas en todo el territorio entrerriano. Los Maestros de Postas debían prestar todos los auxilios necesarios a los que corrían las Postas por cuenta del Estado sin exigirles estipendio alguno, para lo cual tenían un sueldo de cinco pesos por mes, a excepción de la Carrera de Paraná a Concepción del Uruguay que cobraban ocho pesos por mes.
En la ruta al Guayquiraró las Postas quedaron establecidas de la siguiente manera: Arroyo del Sauce, Espinillo, Paso de Vera, Antonio Tomás, Hernandarias, Alcaraz, Arroyo Hondo y Guayquiraró; en la ruta de Paraná a Concepción del Uruguay: Sauce Abajo, Ensenadita, Espinillo Abajo, Punta del Espinillo, Posta de Santa Cruz, Punta del Monte, Villa de Nogoyá, Costa de Nogoyá, Cle, Sauce, San Antonio, Gerúa, Costa del Gualeguay y Arroyo de la China. (40) Ese año aparecen como Maestros de Postas: Juan Núñez, en Sauce Grande, en la carrera a Nogoyá y Carlos D. Aguilar en Espinillo Arriba, de la misma carrera.
En el año 1829 don Carlos Aguiar era Maestro de Postas del Espinillo Abajo, camino a Nogoyá y Mariano Aguiar, Maestro de Postas del Espinillo en 1838. No se conocen los nombres de los maestros de postas de Sauce y Sauce Abajo de este año. En 1844 en El Espinillo era maestro de postas don Antonio Ferreyra Pintos, portugués, de 65 años, casado con Josefa Mendizábal y era postillón su hijo José de 23 años, entre otros. En el año 1849, era Maestro de Postas de Las Tunas, don Juan José López, de 61 años, cordobés, con casa propia en el Distrito Manga y uno de los postillones era el joven José M. Moreyra de 16 años; esta familia dio origen al apellido “Pintos” que se multiplica en los Distritos Sauce y Espinillo en la actualidad.
El 28 de agosto de 1860, Bartolomé Clariá, desde la Comandancia Militar del Departamento Paraná, ubicada al margen oeste del arroyo Espinillo, se dirigió al Secretario de Gobierno, Coronel Ricardo López Jordán, para darle noticias del estado en que se encontraban las postas y de la distancia entre unas y otras. Respecto a la zona del Distrito Sauce (y Espinillo) informó sobre algunos cambios de posición que había hecho para mejorar este servicio, en la Posta de Camilo Idoate del Espinillo y en"...la posta del Sauce, de Don José Dionisio Álvarez, Sauce Abajo, en casa de Don Nicolás Abastos, esto me ha sido de la mayor celeridad para evitar una vuelta de mas de dos leguas, lo que con este movimiento queda en línea recta la carrera del Paraná a Nogoyá, con la distancia de menos de cuatro leguas todas una de otra..." En esta misiva da cuenta también del mal estado de los caballos que eran todos de propiedad del Estado.
De acuerdo al mismo informe, las tres carreras hacia el interior (Corrientes, Concordia y Nogoyá) pasaban por los campos donde posteriormente se formó la Colonia “3 de Febrero”. Las carreras a Corrientes y a Concordia tenían su parada en la posta de Las Tunas; esta posta se ubicaba a tres leguas de Paraná y tenía 7 caballos y 3 postillones (mozos que iban delante de las diligencias para servir de guía), distaba a la Posta de Las Conchas (camino a Corrientes) tres leguas y al igual que a la Posta de Camilo Idoate del Espinillo. En la carrera a Nogoyá, en Sauce Abajo, la Posta de José Álvarez (en campos de don Nicolás Abasto) distaba cuatro leguas a Paraná y tres a la Posta de Espinillo Abajo, tenía 6 caballos y 3 postillones.
Ya en época de la Colonia 3 de Febrero estuvo por muchos años establecida la Posta de Antonio Rossier en la zona del actual Acceso Norte a Paraná, a metros de la margen occidental del arroyo Las Tunas
En una estadística, Relación de Pulperías, hecha en el Departamento Paraná en el año 1861, que eran 26 en total, consta que en el Distrito Sauce había dos:
1º) La pulpería de Gabriel Villanueva (fue Alcalde del Distrito Sauce en 1866) con un capital estimado en 1.000 pesos, ubicado a cinco leguas de Paraná y a tres de Villa Urquiza;
2º) la pulpería de Cayetano Luján (también fue Alcalde del Sauce en 1896), con un capital de 600 pesos, ubicada a tres leguas de Paraná y a tres leguas de Villa Urquiza. La Posta de Las Tunas se ubicaba entonces en las inmediaciones de las actuales calles Ramírez y Mitre del barrio homónimo.

FAMILIA DE CELEDONIO DEL CASTILLO

Los antecedentes familiares de Don Vicente del Castillo surgen de la testamentaria de su padre Celedonio, quién era hijo de Don Jorge del Castillo y de Doña Josefa Gómez y Arévalo, ambos naturales de San Felipe de Montevideo; Celedonio era natural de Buenos Aires y vecino de Paraná, casado con Doña María Tránsito Carriegos y sus hijos eran: Mariano José, Vicente, Prudencio, José, Gerónimo, Pedro Nolasco y Jorge y sus hijas: Eusebia, Paula, Rafaela, Perla, María Josefa y Rosalía. De acuerdo al Censo realizado en el año 1824, don Celedonio del Castillo era Ministro de Hacienda, de 58 años, su esposa tenía 45 años y sus hijos Jorge 22 años, Paula 18, Petrona Pascuala 14, Prudencio 8, José 7, Rosalía 5 y Gerónimo 1. Vicente no figura porque es posible porque debería estar radicado en otro lugar por aquel tiempo, ya que era casado en primeras nupcias.
En 1821, siendo Gobernador el Coronel Lucio Mansilla, Celedonio del Castillo era el principal responsable del área de economía provincial, es decir, su Ministro Tesorero General de Hacienda y como sueldo se le había fijado una asignación anual de 900 pesos. El 25 de abril de 1827 fue suspendido en sus funciones y lo reemplazó Don Juan Garrigó; se le inició una investigación por 774,20 pesos, pero el 23 de octubre del mismo año el Congreso de Entre Ríos, cuyo Presidente era Don Justo José de Urquiza, lo declaró libre de los cargos que se le imputaban por la ilegitimidad de los que lo culpó la Junta encargada de analizar las cuentas y por "los dilatados servicios que ha prestado a la Provincia dicho ex-Ministro, a su avanzada edad y su numerosa familia...". En la misma fecha y por una ley, teniendo en cuenta el Decreto del 25/04/1827 por el que se lo exoneró del cargo y la posterior rendición que hizo el ex-Ministro, se aprobó la separación del cargo, pero se lo pensionó de por vida con la tercera parte del sueldo que cobraba , es decir con 300 pesos anuales, quedando con el goce del fuero y del uniforme correspondiente a su clase, siempre y cuando no ocupase un cargo en el Estado cuya renta sufragara con regularidad su subsistencia y la de su familia, en cuyo tiempo debía suspenderse esta pensión. No obstante esta pensión, Don Celedonio del Castillo fue Ministro de Gobierno de León Sola desde el 16 de diciembre de 1827 hasta que presentó la renuncia el 2 de enero de 1830; desde 1832 hasta el 27 de noviembre de 1837 fue Secretario Interino de la H. Sala de Representantes del Congreso de Entre Ríos, fecha que fue separado del cargo.
En cuanto a don Vicente del Castillo, comenzó a desempeñarse en el Estado a partir del 28 de marzo de 1822 cuando, conforme a la propuesta hecha por el Ministro de Hacienda, su propio padre, "de esta fecha nombro para Recaudador del nuevo impuesto en esta Villa Capital a Don Vicente del Castillo, con la asignación de 14 pesos mensuales que se le abonarán desde el 1º del próximo abril en que debe empezar la recaudación. ...Lucio Mansilla". Sin embargo, para el 16/10/1822 fue exonerado del cargo de colector del nuevo impuesto establecido.
A partir de enero del año 1829 comenzó a desempeñarse como ministro General de Hacienda, con carácter interino, Don Vicente del Castillo, con 27 años de edad, hasta que el 12 de diciembre de 1829 comenzó a ocupar esta cartera con carácter de Titular "atendiendo al mérito que tiene contraído así de oficial segundo vista de la aduana y el expresado empleo y cierto de que lo desempeñará con la conducta, aplicación y comportamiento que tiene acreditado...León Sola Gobernador. Celedonio del Castillo, Ministro Secretario".
Durante la usurpación del gobierno provincial por Pedro Pablo Seguí, en enero de 1842, Vicente del Castillo fue reemplazado como Tesorero General por don Mariano Villar y se llevó documentación relacionada con la función que desempeñaba, lo cual surge de los considerandos de un Decreto del 4 de marzo de 1842: Considerando la notable falta que hacen los archivos que el Gobierno que caducó llevó consigo por sus miras particulares y los graves males que puede acarrear al Tesoro Público el no tener una constancia exacta de la deuda de la Provincia...Siendo Gobernador el general Paz, desde el 18 de abril de 1842 ocupó esta cartera pública don Santiago Derqui. EL 2 de diciembre de 1848 fue abolido el cargo de Ministro Tesorero General de Hacienda y creado el de Contador General, designándose para esa función a Don Vicente del Castillo. El 2 de enero de 1853, siendo Diputado, del Castillo fue nombrado Presidente de la Honorable Sala de Representante de la Provincia.
Con la organización de la Confederación Argentina se desempeño algunos años como Ministro de Hacienda hasta el 12 de diciembre de 1861, cuando la misma se disolvió.
De acuerdo al censo realizado en el año 1844, en la casa Nº 25 de Paraná vivía don Vicente del Castillo, de 36 años, entrerriano, casado, Ministro Tesorero General de Hacienda, con sus hijos: Vicente de 8 años, Margarita de 7, Lucilo de 6, Benjamín de 3 y Tránsito de 8 meses. Posiblemente viudo, vivían también allí: Manuela Hereñú de 24 años, Marcelina Hereñú de 17 años, Josefa, sirviente, de Santa Fe, 36 años; Basilia Subiría, sirviente, 16 años, Concepción Subiría de 14 años, Liberata del Castillo de 7 años y Julia del Castillo de 6 años.