ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.

ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.
ANA LODOLO DE COIZ, un símbolo de la imigración friulana, llegada a la Colonia 3 de Febrero en 1879

lunes, 13 de abril de 2020

LA FE CATÓLICA DE LOS INMIGRANTES FRIULANOS

Los inmigrantes llegados tanto a la Colonia “3 de Febrero”, como también los arribados a la Colonia “Municipal” (zona de chacras de Paraná) trajeron un profundo arraigo en la fe cristiana que primordialmente llevaron a la práctica desde su arribo a estas tierras.
Haber abandonado sus raíces y todas sus pertenencias en busca de una vida mejor tuvo que haber provocado en cada uno de ellos un profundo dolor y una gran tristeza, mitigada con la oración y la creencia religiosa.

Ya se ha visto en los primeros capítulos que hubo influencia de la iglesia católica para que emigraran del Friuli y aquí encontraron en ella también el necesario respaldo para la nueva y titánica empresa. Los empresarios que les dieron acogida, los hermanos Brugo, estaban vinculados a la iglesia y, dentro de las cosas que hicieron para ayudar a comenzar a los friulanos recién llegados fue la asistencia religiosa que les aseguraron.

Los Brugo apadrinaron a los primeros “flamantes argentinos” que nacieron de los inmigrantes. El primer nacimiento de inmigrantes friulanos fue el de Guido Bressán, nacido el 12 de mayo de 1879, casi un mes después de haber arribado a Paraná sus padres José Bressán y María Batistuta, naturales de Trieste y fue bautizado en Paraná el 14 de junio de ese año, siendo sus padrinos Juan José Brugo y su esposa Ángela Rodríguez; el segundo nacimiento que se produjo ocurrió el 1º de julio de 1879, siendo un varón: Natalio Catach, hijo de los labradores austríacos Juan Bautista Catach (lo apodaban 'Catacho') y Santos Noeling o Nadalín; dos días después fue bautizado por el Pbro. Cayetano Gentile y sus padrinos fueron Juan José Brugo y su esposa Ángela Rodríguez de Brugo[1]. El 25 de julio nació José Devetac(h), hijo de los labradores austriacos José Devetac(h) y N. N., (quiénes habrían llegado en los contingentes iniciales traídos por Antonio Galles a Paraná), bautizado el 10 de marzo de 1880 por el Pbro. Cayetano Gentile y apadrinado por Juan José Brugo y Catalina Mariniche[2].

El 15 de setiembre de 1879 nació Antonio Bigot, hijo de Juan Bigot y Ana María Muchiut, labradores austríacos que habrían llegado en los contingentes iniciales traídos por Antonio Galles a Paraná y luego traídos a la Colonia por los hermanos Brugo; este  niño, bautizado el 15 de diciembre de 1879 por el Pbro. Luis Niella en la Catedral de Paraná, fue apadrinado por Carlos Brugo y su esposa Ángela Puente  de Brugo[3], aunque en este caso la suerte no los acompañó ya que el 28 de enero de 1880 falleció a causa de la meningitis[4]. 

Los siguientes nacimientos fueron: el 11 de febrero de 1880, Domingo Bigot, hijo de los agricultores austríacos  Lorenzo Bigot (al enviudar se casó con Ana Lódolo Vda. de Coiz en 1891)  y María Palavecini, bautizado ese mismo día por el Pbro. Quintín Velazco, siendo sus padrinos Juan José Brugo y Ángela Rodríguez de Brugo[5]; el 22 de febrero de 1880, Guarino Treppo, hijo de los agricultores italianos Valentín Treppo y Mariana Vidona, bautizado ese mismo día en Paraná por el Pbro. Cayetano Gentile, apadrinados por los mismos anteriores[6]; el 23 de febrero de 1880, Francisca Ciuc, hija de los agricultores austríacos Miguel Ciuc (Cucc) y María Ciuc (Cucc), bautizada ese mismo día en Paraná por el Pbro. Cayetano Gentile y apadrinada por los mismos[7]; el 21 de marzo de 1880, Ana María Gabás, hija de los agricultores austriacos Antonio Gabás y Pascuala Puntín, bautizada el 29 de marzo por el Pbro. Quintín Velazco y apadrinada por Juan José Brugo y María Slerz[8], habiendo fallecido 11 meses más tarde (10/1/1881) de meningitis[9].

El apoyo de la fe cristiana fue más necesario aún ante la adversidad del tiempo dada la gran sequía durante el año 1879 que motivó a la iglesia a enviar una carta a todos los curas de la jurisdicción, el 21 de agosto de 1879, en los siguientes términos:
“De orden superior se comunica que su S.S. Rma. ha dispuesto se agregue a la Misa la Oración “Pro Pluvia” a fin de que cese la horrible seca que nos aflige. Jacinto Viñas”[10]. 
También hizo falta un gran apoyo ante la adversidad de las pestes que sufrieron los recién llegados, fundamentalmente entre la población infantil. Por consunción en el viaje hacia la colonia, el 3 de febrero de 1880, falleció la niña Emilia Puntín, austríaca de 8 meses[11]; el 4/2/1880 falleció la niña Agustina Canello, italiana de 5 años, hijo de Domingo C. y Catalina Gandolfo de sarampión maligno[12]; el 8 de febrero, Cecilia Devetac, austriaca de 2 años y medio, por la misma enfermedad[13]; el 10 de febrero, Honorata Andrián, austriaca de 3 años, de sarampión[14]; el 12 de febrero, los mellizos Antonio y María Godina, austriacos de 9 meses, hijos de Miguel G. y Luisa Carnice, por la misma enfermedad[15]; el 15 de febrero, José Cian, austriaco de 10 meses, hijo de Juan Cian y María Sacotelli, de sarampión maligno[16]; el 16 de febrero , Antonio Premaries, italiano de 8 meses, hijo de Antonio P. y María Lenot de enteritis aguda[17]; ese mismo día, Juan Blasiza, austriaco de 4 años, hijo de Antonio Blasiza y Pascua Leona, de la misma enfermedad y el 15 de marzo, Antonio Blasiza, de 5 años, de sarampión maligno[18]; el 17 de febrero, Eugenia Andrián, austríaca de 9 meses y Valentín Andrián de 7 años  y el 19 de febrero Luis Andrián de 5 años, hijos de Adriano Andrián y Ana Escavel, de la misma enfermedad[19]; el 18/2, Antonio Gandolfo, austríaco de 3 meses (nació de viaje), hijo de José G. y María Contantice, de la misma enfermedad[20]; el 19/2, los mellizos José y Santiago Vicentín, austríacos, de 2 años y el 1º/3, Antonio Vicentín de 3 años, hijos de Antonio V. y María Viussi, de la misma enfermedad[21]; el 20/2, Valentín Grinóvero, austriaco de 2 años y medio, hijo de José Grinóvero y Ana Picotti, de la misma enfermedad[22]; el 22/2, Sixto Puntín, austriaco de 5 años, de gastroenteritis[23]; ese mismo día, Pedro L. Lombay, italiano de 20 meses, hijo de Jacobo L. y Emilia Zorzenón de sarampión maligno y el 7/3, María Lombay de 11 años de ‘deldania’ en la glotis[24]; el 26/2, Ángela Petrucci, italiana de 2 años, hija de Antonio P. y Ángela Petrucci de la misma enfermedad[25]; el 4/3, Adriano Cargniel, austriaco de 2 años, hijo de Jacobo C. y Lucía Barsan de meningitis[26]; el mismo día, Blas Venturini, italiano de 2 años, hijo de José V. y Paula Lamosa de consunción[27]; el 5/3, Elisa Russián, austriaca de 15 meses, hija de Simón R. y Catalina Simina de disentería, el 7/3, Luisa Russián, de 4 años, de discipela y el 10/3, Amable Russián, de 2 años y medio, de mal de crigta[28]; el 5/3, Valentino Furios, austriaco de 9 meses, hijo de Antonio F. y Lucía Prier de sarampión maligno[29]; el 6/3, Luis Toloi, austriaco de 2 años, hijo de Ángel T. y Angela Zolán[30];  en el transcurso de ese año murieron otros 25 niños más, incluso los hermanos Brugo perdieron sendos hijos, víctimas del sarampión que cundía en ese tiempo[31].   

Sin lugar a dudas que las pestes causaron una gran conmoción entre los inmigrantes, ya que se llevaron cerca de un centenar de niños en los dos primeros años. Los primeros que no alcanzaron a ver los frutos de semejante viaje a lo desconocido fueron: Doña María Bucis, italiana, que falleció el 7 de julio de 1880 a los 87 años, viuda de don Valentín Lódolo[32], don José Vicentín, fallecido el 15 de agosto de 1880 a los 44 años, italiana, casado con María Tonetta[33].

También los inmigrantes acudieron a la Catedral de Paraná para las primeras uniones matrimoniales. El primer matrimonio que se registró fue el de Santiago Pitia, italiano, de 48 años, viudo en primeras nupcias de Lucía Fantina, casado con María Murador, italiana, soltera, de 31 años, hija de los finados Juan Bautista M. y María Magdalena Cossi, siendo testigo Valentín Pittia y María Murador. Si bien ambos habían venido inicialmente con los contingentes traídos por Antonio Galles a Paraná, luego se vincularon con la Colonia “3 de Febrero”[34]. En realidad el primer inmigrante de la Colonia “3 de Febrero” que se casó fue Andrés Paccor, (quién llegó viudo de Teresa Paccor, de Austria, con los primeros colonizadores de San Benito), el 11 de febrero de 1882, a los 54 años con María Vicentín, austríaca de 47 años, viuda de José Vicentín[35].

Los primeros ocho años transcurrieron de la misma forma, es decir, con los friulanos relacionados a través de la fe católica, que practicaban en la casa de familia del ya fallecido Don Luis Vittor, ubicada detrás del actual edificio de la Comisaría. Los matrimonios es probable que se hayan realizado en Paraná, pero los bautismos se habrían realizado en el lugar antes mencionado, para registrarlos luego en los libros de Paraná. El Pbro. Cayetano Gentile y, en menor medida, el Pbro. Clementino Balcala y Quintín Velazco, fueron los encargados de realizar las visitas a la Colonia “3 de Febrero” hasta que se comenzó a establecer el casco urbano del actual pueblo de San Benito, en el año 1887.




[1] Folio 239 y 356. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia. N.S. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[2] Folio 343. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[3] Folio 302. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[4] Folio 341. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[5] Folio 326. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[6] Folio 333. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[7] Folio 333. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[8] Folio 353. Libro 21 B de Bautismos de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[9] Folio 48. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[10] Folio 139. 21/8/1879. Correspondencia con los Curas. Libro Nº 2. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[11] Folio 353. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de  Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[12] Folio 344. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[13] Folio 346. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[14] Folio 348. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[15] Folio 349 y 350. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N.Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[16] Folio 352. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N.Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[17] Folio 352. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N.Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[18] Folio  353 y 372. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[19] Folio 353 y 354. Libro 9 D de Defunciones  de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[20] Folio 354. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[21] Folio 355 y 361. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[22] Folio 356. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario de Paraná. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[23] Folio 356. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[24] Folio 357 y 367. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[25] Folio 360. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[26] Folio 363. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[27] Folio 364. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[28] Folio 365, 367 y 370. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. de Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[29] Folio 365. Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[30]  Folio 366, Libro 9 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[31] Folio 15 y 24. Libro 10 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[32] Folio 25. Libro 10 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario.  Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[33] Folio 29. Libro 10 D de Defunciones de la Pquia. N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[34] Folio 307. Libro 8 M de Matrimonios de la Parroquia N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[35] Folio 429. Libro 8 M de Matrimonios de la Parroquia N. Sra. del Rosario. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.

LA ACCIÓN DEL PRIMER CURA BENEDICTO GARAVASO

PBRO. BENEDICTO (BENITO)  GARAVASO

En su primera etapa la Capilla se construyó con lo que hoy es la nave del altar mayor y hasta donde están los altares laterales. Así funcionó hasta la primera década del Siglo XX, aunque desde 1898 con el Pbro. Tomás Betinetti comenzó la construcción de la segunda etapa.

La actividad del flamante cura Garavaso fue en aumento y, con su propio peculio y el de los friulanos, comenzó a acopiar los materiales necesarios para comenzar a construir el nuevo templo.

El 5 de noviembre de 1887 fue nombrado en los siguientes términos: “Del Secretario del Obispado. Al Pbro. D. Benito Garavaso. De orden superior comunico a Ud. que S. S. Rdma. ha resuelto encargar a Ud. el servicio religioso de las Colonias Brugo, del Municipio y del Sauce, como Capellán de ellas, con así facultades que el pliego adjunto se expresan. Saludo a Ud. atte. Dios guíe a Ud. Jacinto R. Viñas. Secretario”[1], con las facultades del Folio 56 del Libro de Rescriptos[2]. 

Asimismo, cuatro días más tarde se conoció la siguiente disposición: “Con esta fecha S.S.R. concedió al Capellán de la Colonia Brugo la licencia de bendecir colocar la piedra fundamental de la iglesia que van a construir en dicha colonia. Jacinto R. Viñas. Secretario”[3].

El domingo 20 de noviembre de 1887 se realizó una gran fiesta religiosa en la Colonia, con una concurrencia masiva, que la prensa paranaense consideró superior a las mil personas, fecha que, posiblemente desde ese año, se tomó para celebrar las fiestas de la capellanía o patronales[4].

Mientras la construcción de la primera etapa de la capilla avanzaba aceleradamente, el entusiasmo de la feligresía iba en aumento, lo que hizo necesario que Garavaso fuera autorizado a “binar”, es decir, a celebrar dos misas los domingos y demás días festivos[5]. Para el 20 de marzo de 1888 se conoció lo siguiente: “Habiendo terminado el templo de la Colonia Brugo, en esta Pcia. de Entre Ríos. concedemos al Pbro. Benito Garavaso la licencia de bendecir por sí o por medio de otro sacerdote, conforme con el ceremonial prescrito en el Ritual Romano. Dadas en Paraná a los 20 días de Marzo de 1888. Pantaleón Galloso, Vicario General; por mandato de S.S. Ilma”[6].

En la construcción iniciada en noviembre de 1887 colaboraron intensamente los colonos inmigrantes, ya sea con ladrillos, arena, piedra lavada que se extraía del arroyo “El Sauce”, etc. y con el acarreo de estos materiales que se hacía con carretas tiradas por bueyes. Parte de los ladrillos se hicieron en la chacra que tenía Don José Pando al sur de su negocio en Boulevard Basavilbaso, en las proximidades del arroyo Las Tunas y por el  mismo Juan B. Solaro (cuyo oficio era: hornero). Se sabe que una de las especialidades de los friulanos era la de fabricar ladrillos comunes en los “ornacci di matoni”. El depósito de materiales era la actual Plazoleta Islas Malvinas.

Algunas versiones le daban a nuestra capilla una similitud con la Catedral de Udine, Italia, pero este autor recorrió ésta y otras iglesias de dicha ciudad y no encontró similitud alguna por lo que esta hipótesis queda totalmente descartada.
22 DE DICIEMBRE DE 1888.
PUEBLO DE SAN BENEDICTO.
FIRMA DEL PBRO. BENEDICTO GARAVASO.
PRIMER SELLO OVAL DE LA IGLESIA
DE SAN BENITO ABAD
Con las actividades religiosas que se realizaron desde la Vice Capellanía de la Colonia “3 de Febrero”, dependiente de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Paraná, se inicia otra larga e importante historia para la población de “San Benito”, constituyéndose desde la alta colina donde fue construida en la Concesión Nº 11, no solo en el aglutinante de la vida religiosa de todos los agricultores de las colonias vecinas, sino también en el eje y motor del progreso de la localidad, gracias al generoso accionar del cura Garavaso y de otros que lo sucedieron.De la mano de Garavaso creció en San Benito la educación, hubo seguridad e instituciones como la alcaldía y el juzgado de paz, un cementerio católico administrado por la iglesia local y se comenzó a concentrar la actividad comercial alrededor de la nueva capilla.

El estilo de construcción de la capilla, aunque se tuvo en cuenta el romano, al principio tenía previsto un frente con dos torres paralelas, que se ubicarían dónde están los altares laterales, pero al hacerse la ampliación se modificó el proyecto original y se le hizo el frente actual sin la torre del campanario, que se construyó después de 1910.

La actividad religiosa de la Colonia “3 de Febrero” ó “Colonia Brugo” habría  comenzado a oficializarse en los libros de bautismos, confirmaciones y matrimonios a partir de noviembre de 1887, pero queda demostrado que la capilla para esta fecha ni siquiera se había comenzado a construir. Esto indica que la casa de la Sra. Rosa Stábile Vda. de Vittor fue la capilla original hasta el 21 de marzo de 1888.

Tolmezzo Imágenes De Stock & Tolmezzo Fotos De Stock - AlamyLa iglesia de Tolmezzo, al norte de Udine, en Italia, es la que tiene más similitud con la Iglesia de San Benito, dado su estilo romano bien se podría haber sido tomado como modelo para su construcción. Como no quedó ningún plano de la época, es muy difícil arribar a una conclusión, solo que el cura Garavaso, por ser de origen italiano, pudo haberse influenciado por el estilo con que se la construyó. Lo que sí se puede afirmar es que no se continuó en la segunda etapa con el proyecto inicial, que preveía dos torres laterales a la altura de los altares auxiliares, terminando con una torre con su campanario cuya arquitectura no concuerda con el resto del edificio.

Los primeros bautismos realizados por el Pbro. Benito Garavaso fueron los siguientes: el 9 de noviembre de 1887 bautizó al niño Claro Crechenciano Abasto, nacido el 25 de octubre de ese año, hijo de Florentino Abasto y Albina Urita o Urieta, propietarios en El Sauce, siendo sus padrinos José Pando y su esposa Luisa Benutti; los Abasto eran criollos que ya estaban afincado en esta zona desde muchos años antes de la colonización. El 15 de noviembre bautizó a Antonio Cargniel, hijo de Natalio Cargniel y Luisa Braida, italianos de la Colonia Municipal, siendo sus padrinos Antonio y Teresa Marega. El 17 de noviembre bautizó a Antonio Nardín , hijo de Juan N. y Ana Colugnati, austríacos agricultores del Sauce, siendo sus padrinos Juan Carletti y Santa Rizzi. El 19 de noviembre bautizó a Francisco Bressán, hijo de Domingo B. y Ana Yancic, agricultores austríacos, naturales del pueblo, siendo sus padrinos Antonio y María Cherniz. El 20/11/1887 bautizó a Albino Nadalín, hijo de Josué N. y Luisa Rigonat, austríacos de esta colonia, siendo sus padrinos Bautista Rigonat y María Macor. El 21/11/1887 bautizó a Umberto Primero Treppo, hijo de Valentino T. y María Ana Vidoni, italianos de esta colonia, siendo sus padrinos Antonio Bergomás y Pabla del Fabro de Paraná. Realizó 13 bautismos más hasta que el 21 de marzo de 1888 en la capilla que se inauguró ese día bautizó al niño Federico Celestino Benito Bouvier, nacido el 2 de marzo de ese año, hijo de Luis Bouvier y Teresa Rudaz, suizos, carnicero de la Colonia Brugo, siendo sus padrinos Celestino Levrand y María Rudaz[7].   

El nombre de la flamante capilla, según las versiones orales, lo dispone poner el Pbro. Benito Garavaso al haber controversias con el nombre a elegir entre San Juan Bautista y San Antonio; así fue a denominarse San Benedicto (Benito) Abad la capilla y luego pasaría a usarse esta denominación para identificar al poblado.

El 21 de agosto de 1888 el Obispo concedió 40 días de indulgencia para los feligreses de la Colonia Brugo que “trilentaren Cristo y María” en las festividades de la purificación, Auxilium cristianorum, Asunción, natividad y Santísimo Rosario[8]. Al día siguiente se le dio facultades a Garavaso para salir a visitar la campaña de su jurisdicción de conformidad con el Folio 213 del Libro 1º de Rescriptos[9].

Esta nueva oportunidad dio lugar para que este pujante cura visitara lugares como Colonia Fragueiro (Racedo) donde contribuyó, entre otras cosas, para fundar una escuela y el Distrito Quebracho, donde hizo construir una capilla que el 9 de agosto de 1889 fue autorizado a bendecir con el nombre de “San Roque”[10].

En aquel año se realizó una fiesta singular que concitó la atención de las altas autoridades del gobierno provincial y de la prensa capitalina: “En la Colonia San Benito. Con motivo de ser el domingo último el día del patrón de aquel pueblo, numerosas personas asistieron a las fiestas que con tal motivo se celebraban.
Más de cuarenta carruajes conducían la concurrencia, entre la que se notó la presencia del señor ministro general doctor Gilbert, señor jefe de policía don Ramón Basavilbaso y muchas otras personas conocidas.
En el pueblo hubo embanderamiento, corrida de sortija, carreras, baile en la plaza, carne con cuero y otras varias diversiones.
Los asistentes a la fiesta declaran que fueron dignamente atendidos por las
autoridades y cura de la localidad, recibiendo numerosas demostraciones de simpatía.
La villa San Benito ha celebrado, pues, dignamente el día de su patrón”[11].

En el Capítulo relacionado a la Educación Primaria hay mayores comentarios respecto a este acontecimiento que significó una ayuda económica singular para la iglesia y la escuela local por parte del gobierno provincial y que significó el primer subsidio otorgado a esta población.




[1] Folio 276. 5/11/1887. Correspondencia con los Curas Nº 2 de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[2] Folio 139. 21/11/1887. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[3] Folio 140. 25/11/1887. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[4] 21/11/1887. “La Opinión de Entre Ríos” de Paraná. Hemeroteca del Museo Martiniano Leguizamón.
[5] Folio 143. 30/1/1888. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[6] Folio 147. 20/3/1888. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná. 
[7] Libro 1 B de Bautismos de la Parroquia San Benito Abad. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[8] Folio 160. 21/8/1888. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[9] Folio 180. 22/8/1888. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[10] Folio 189. 9/8/1889. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[11] Sábado 3 de junio de 1893. “El Látigo”, periódico de Paraná. Hemeroteca del Archivo General de Entre Ríos.


CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA CAPILLA DE LA COLONIA 3 DE FEBRERO (HOY SAN BENITO)

La imagen puede contener: árbol, cielo, casa y exterior
LOS PRIMEROS CULTOS CATÓLICOS SE EFECTUABAN EN ESTA CASA QUE PERTENECIÓ A DOÑA ROSA STÁBILE DE VITTOR,
Los friulanos se habían establecido con mucha fuerza en toda la colonia,  produciendo una gran cantidad cereales, frutas y verduras; las distintas concesiones estaban todas pobladas, incluyendo con otras etnias entre sus ocupantes, como los suizos alemanes y suizos franceses que se habían establecido desde 1864 en la zona sur de la actual II Brigada Aérea quiénes, en menor escala, habían ido llegando para establecerse. También hicieron falta brazos para levantar las cosechas y en eso tuvieron que ver muchos criollos que se integraron a la colonia y algunos españoles que se ocuparon  en  actividades de servicio.

La iglesia católica entendió que era tiempo de establecer un templo para afirmar la fe cristiana, seguramente incitada por los mismos friulanos que se venían organizando para afrontar la misma finalidad desde 1884 y fue así que el 31 de agosto de 1887 el Vicario General de Paraná decidió formar una Comisión que se encargara de llevar adelante esa empresa, de acuerdo a la siguiente disposición: “ Siendo necesario nombrar una Comisión que se encargue de construir un templo en la “Colonia Brugo”, próxima a esta ciudad, por la presente venimos a constituirla en la forma siguiente: Pbro. Benito Garabaso - Presidente; Don Juan Palma - Vice Presidente; Don Juan José Brugo - Tesorero; Luis Lódolo, Bernardo Puntín y Luis Cedermaz - Vocales. Fdo. Pantaleón Galloso. Vicario General; Jacinto R. Viñas. Secretario”[1] .

El Pbro. Benito Garavaso hacía poco tiempo que había llegado de Italia, incorporándose a la jurisdicción del Obispado de Paraná; alternaba la función encomendada con la atención del Hospital de la Caridad de la vecina ciudad, ubicada en la esquina de E. Carbó e Irigoyen). Don Juan Palma tenía establecido una casa de comercio en la actual Avda. Almafuerte, entre Rondeau y Fray Mocho  y don Juan J. Brugo, empresario colonizador. Los Vocales eran inmigrantes y Cedermaz pertenecía a la vecina Colonia Municipal de Paraná, lo que demuestra una vez más la integración de ambas colonias.

En pocos días la acción de Garavaso fue fructífera, ya que el 11 de setiembre logró que el obispado le autorizara la donación del predio donde se levantaría el nuevo templo, en los siguientes términos: “Por la presente autorizamos al Pbro. D. Benito Garavaso para aceptar la donación que Don Juan B. Solaro ha resuelto hacer a la Iglesia del Paraná de un terreno que consta de cien metros de frente por ciento de fondo y que linda por el N. y el E. con el donante y por el S. y O. con propiedad de D. Antonio Vittor y Hermanos. Dadas en el Paraná. 11 de setiembre de 1887. Pantaleón Galloso, Vicario General; por mandato de S.S. Ilma. Jacinto R. Viñas, Secretario”[2]. El 7 de octubre de ese año el citado terreno fue escriturado ente el escribano Ezequiel Balbarrey de acuerdo a los antecedentes obrantes en el Arzobispado de Paraná, donde consta que “Don Juan B: Solaro donó a la Iglesia Parroquial una manzana de terreno ubicada en el “Pueblo San Benito” ó “3 de Febrero”, que medía cien metros por cada uno de sus cuatro frentes”.




[1] Folio 131. 31/8/1887. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.
[2] Folio 131. 31/8/1887. Libro de Rescriptos II de la Catedral. Archivo General Arquidiocesano de Paraná.


sábado, 15 de febrero de 2020

BATALLA DE EL ESPINILLO


A principios del año 1814 las diferencias entre el líder de la Banda Oriental don José Gervasio Artigas y el Gobierno de Buenos Aires se profundizaron de tal manera que se produjo la ruptura definitiva de dicha relación.
Agotadas las tratativas para que, finalmente, fueran aceptados los representantes de la Banda Oriental en la Asamblea Constituyente del Año XIII, quienes habían sido puesto presos en Buenos Aires, significó para Artigas una afrenta inaceptable.
Por esa razón el 20 de enero de 1814 durante la noche abandonó sigilosamente el Sitio de Montevideo, que estaba al mando del General José Rondeau, acompañado por un reducido grupo de subalternos encargados de su seguridad.
Establecido en Belén, Dto. Salto, muy pronto fue seguido por una numerosa tropa compuesta por Blandengues, caballería y la División completa que estaba al mando del Coronel Fernando Ortogués. Pocos días después se estableció en territorio entrerriano, en la margen occidental del río Uruguay para organizar sus próximos movimientos.
El mismo día 20 de enero de Buenos Aires se resolvía dar por finalizado el ciclo del Segundo Triunvirato y se iniciaba la etapa de los Directores Supremos, quienes concentraron una exagerada suma de poder en las Provincias Unidas del Río de La Plata.
El domingo 31 de enero asumía en sus funciones el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas quien, informado de los últimos acontecimientos en la Banda Oriental por José Rondeau, Hilarión de la Quintana (Comandante General de Entre Ríos), entre otros, el 6 de febrero de 1814 decretó que Artigas era Traidor a la Patria y puso el precio de seis mil pesos por su cabeza.
También dispuso que el tirolés Eduardo Kaunitz, más conocido como el Barón de Holmberg, se hiciera cargo de la Guarnición de Santa Fe y con sus tropas machara hacia Entre Ríos a unirse a Hilarión de la Quintana para proceder a hacer efectiva la detención de Artigas y de sofocar cualquier tipo de alzamiento contra el Gobierno de Buenos Aires por parte de litoraleños y orientales.
El 9 de febrero el Barón de Holmberg se instaló en la Bajada del Paraná y trató de informarse acerca de la geografía del terreno, que le resultaba desconocido, y del posible camino por donde habría de transitar con sus tropas compuesta por alrededor de 500 hombres, en su gran mayoría de santafesinos.
Luego se dirigió a Nogoyá y allí se encontró con la total ausencia de hombres que pudieran engrosar su fuerza, ya que todos se habían puesto a las órdenes del entrerriano Hereñú, razón por la cual siguió su marcha hasta las puntas del arroyo Obispo, (a la altura de la actual localidad de Gobernador Juan L. Sola) y allí recibió noticia de las derrotas sufridas por Pérez Planes en el norte y por De La Quintana en Gualeguaychú, por lo que decidió regresar a Paraná.
Mientras tanto las tropas de Hereñú, amplio conocedor de la región y con campos propios en la zona de Don Cristóbal y Crucesitas 7°, habían tomado la Bajada del Paraná y el 20 de febrero declaró solemnemente su adhesión a la flamante Liga de los Pueblos Libres que de hecho se ponía bajo la dirección de Artigas y, al enterarse de los últimos movimientos de Holmberg, salió a su encuentro.
En el antiguo camino que conducía desde Paraná a Nogoyá las tropas de Hereñú sorprendieron a las tropas de Holmberg a las cinco y media de la mañana del lunes 22 de febrero de 1814 en la margen occidental del Arroyo  Espinillo Arriba, con una fuerza de alrededor de mil hombres, en su mayoría de caballería.
Holmberg, pese a sus conocimientos militares traídos de Europa y en particular acerca de la artillería, nada pudo hacer con la disposición clásica que denominaban la “formación del martillo” (con dos alas de caballería flanqueando ambos costado de la infantería) que hizo parapetarse dando la espalda a las barrancas del arroyo.
La lucha fue desigual dada la cantidad del enemigo y la ferocidad con que actuaban las montoneras que ese día debutaban en las luchas producidas en nuestra provincia y se prolongó hasta las nueve de la mañana, para seguir luego con intermitencias hasta llegada la media tarde, cuando Holmberg pidió parlamentar para acordar su rendición. Cuando se finalizaba la redacción del acuerdo entre ambas partes llegaron las tropas compuestas por más de setecientos hombres dirigidas por el lugarteniente de Artigas, el Coronel Francisco Ortogués, quien exigió la rendición absoluta de los porteños, la entrega de todas las armas y de unos diez mil pesos que llevaban del caudal para movimientos de la tropa, dejando presos a Holmberg y a su plana mayor.
Poco tiempo después El Gobierno de Buenos Aires daba a conocer la triste noticia de la derrota en la aventurada campaña a Entre Ríos en busca de la cabeza de Artigas, subestimando la bravura de entrerrianos y orientales y reconociendo que había dejado en El Espinillo alrededor de quinientas bajas.
Al decir de los propios enemigos, como Rondeau, De La Quintana y del mismo 'godo' Vigodet en Montevideo, Artigas había conquistado definitivamente el corazón de los entrerrianos, quienes desde entonces lo asumieron como su líder indiscutible. El General Artigas había dirigido estas operaciones en territorio entrerriano, acantonado con su propia División en los Montes del Obispo, un poco al norte de Rosario del Tala, cerca de su desembocadura de ese arroyo al río Gualeguay.