Siendo el maestro Antonio Boaglio el nexo natural entre las autoridades del Concejo General de Educación, el 27 de noviembre de 1889 apareció nuevamente el cura Garabaso como firmante de una nota dirigida al Presidente, señor Pedro Arias, es estos términos: “En nombre de los vecinos de Colonia 3 de Febrero me presento a Ud. para solicitarle que los exámenes de las escuelas en ese lugar y su clausura sea el 2 (dos) de diciembre por cuánto ha llegado el tiempo de la cosecha y sus padres necesitan de los hijos para el trabajo. Esperando de Ud. una resolución favorable al respeto le saluda atte. Benito Garabaso”; dicho pedido fue considerado favorablemente.
No deja de ser importante contar con el listado de los demás alumnos que concurrieron a los otros establecimientos escolares que funcionaban en 1889, que se agregan al anterior de la Colonia 3 de Febrero.
La historia de San Benito, del Departamento Paraná, Provincia de Entre Ríos, Argentina, estará reflejada en este blog, tomando sus orígenes como la colonia agrícola "3 de Febrero". Pero también ´para descubrir lo que era antes de la colonización iniciada en abril 1879. anibaljusto50@gmail.com
ANA LÓDOLO DE COIZ, luego DE BIGOT.
ANA LODOLO DE COIZ, un símbolo de la imigración friulana, llegada a la Colonia 3 de Febrero en 1879
lunes, 20 de diciembre de 2010
ALUMNOS DE LA ESCUELA N° 28 EN 1889
Echando más luz sobre el particular, para setiembre de 1889 se conocieron las Estadísticas Escolares y la escuela de la Colona 3 de Febrero, de Sauce Arriba, Categoría Elementa, dirigida por Antonio Boaglio, maestro y con un total de 39 alumnos:
“Alumnos de Primer Grado:
- Alfredo Sattler; 6 años, argentino, hijo de Antonio Sattler, 46 años, alemán, agricultor;
- Alejos Hernández, 9 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, argentino, 51 a., argentino, hacendado;
- Sirilo Hernández, 6 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, argentino, 51 a, argentino hacendado;
- Juan A. Abasto, 8 años, argentino, hijo de Pedro Abasto, 61 años, hacendado;
- Luis Orellano, 14 años, N. N., a cargo de Juana Medrano, 55 a., argentina, hacendada;
- Sisto Miranda, 8 años, argentino, hijo de V. Nicolasa de Miranda, 37 años, argentino, comer.;
- Floriano Ramírez, 8 años, argentino, hijo de Victorio Ramírez, 38 años, argentino, hacendado;
- José Lorenzón, 12 años, argentino, hijo de Lorenzo Lorenzón, 40 a. austriaco, agricultor;
- Santiago Lorenzón, 8 años, argentino, hijo de Lorenzo Lorenzón, 40 a., austriaco, agricultor;
- Santiago Gambelino, 12 años, italiano, hijo de Pascual Gambelino, 49 años, italiano, agricultor;
- María Gambelino, 10 años, italiano, hijo de Pascual Gambelino, 49 años, italiano, agricultor;
- Elvira Bruno, 9 años, italiana, hija de Paulo Bruno, 33 años, italiano, agricultor;
- Nereo Mena, 8 años, N.N., hijo de Luisa Romero, 60 años, argentina, agricultora;
- José Lemón, 8 años, austriaco, hijo de Domingo Lemón, 38 austriaco, agricultor;
- Bautista Martín (Demartín), 15 años, austriaco, hijo de Bautista Martín, 63 años, austriaco, agricultor;
- Antonio Bregant, 13 años, austriaco, hijo de Carlo Bregant, 47 años, austriaco, agricultor;
- Ángel Bregant, 9 años, austriaco, hijo de Carlo Bregant, 47 años, austriaco, agricultor;
- María Bregant, 8 años, austriaca, hija de Carlo Bregant, 47 años, austriaco, agricultor;
- Martín Carriego, 9 años, N.N., argentino, hijo de N. N.
- Josefa Clausich, 9 años, argentina, hija de Antonio Clausich, 33 años, austriaco, agricultor;
- Caterina Clausich, 9 años, argentina, hija de Antonio Clausich, 33 años, austriaco, agricultor;
- Josefa Coloniat (Colugniat), 5 años, argentino, hijo de Antonio Coloniat, 33 años, austriaco, agricultor;
- María Coloniat, 12 años, argentina, hija de Antonio Coloniat, 33 años, austriaco, agricultor;
- José Coloniat, 7 años, argentino, hijo de Antonio Coloniat, 33 años, austriaco, agricultor;
- Domingo Pinto, 8 años, argentino, hijo de Esteban Pinto, 47 años, argentino, hacendado;
- Juan Pinto, 6 años, argentino, hijo de Esteban Pinto, 47 años, argentino, hacendado;
- Daniel Zelfer, 10 años, alemán, hijo de Condrat Zelfer, 40 años, alemán, agricultor;
- José Martín, 9 años, argentino, hijo de Bautista Martín, 63 años, austriaco, agricultor;
Alumnos de Segundo Grado:
- Alberto Satler, 12 años, argentino, hijo de Antonio Satler, 46 años, alemán, agricultor;
- Seferina Sattler, 10 años, argentina, hija de Antonio Satler, 46 años, alemán, agricultor;
- José Hernández, 12 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, 51 años, argentino, hacendado;
- Nicomedes Hernández, 13 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, 51 años, hacendado;
- Facundo Abasto, 14 años, argentino, hijo de Pedro Abasto, 60 años, argentino, hacendado;
- Arturo Abasto, 10 años, argentino, hijo de Pedro Abasto, 60 años, argentino, hacendado;
- Eliseo Ramírez, 11 años, argentino, hijo de Victorio Ramírez, 38 años, argentino, hacendado;
- Juan Gambelino, 19 años, italiano, hijo de Pascual Gambelino, 49 años, italiano, agricultor;
- José Zandomeni, 13 años, austriaco, hijo de Juan Zandomeni, 66 años, austriaco, agricultor;
- Aníbal Pinto, 10 años, argentino, hijo de Esteban Pinto, 47 años, argentino, hacendado;
Alumnos de Tercer Grado:
- Antonio Satler, 16 años, argentino, hijo de Antonio Satler, 46 años, alemán, agricultor”.
“Alumnos de Primer Grado:
- Alfredo Sattler; 6 años, argentino, hijo de Antonio Sattler, 46 años, alemán, agricultor;
- Alejos Hernández, 9 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, argentino, 51 a., argentino, hacendado;
- Sirilo Hernández, 6 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, argentino, 51 a, argentino hacendado;
- Juan A. Abasto, 8 años, argentino, hijo de Pedro Abasto, 61 años, hacendado;
- Luis Orellano, 14 años, N. N., a cargo de Juana Medrano, 55 a., argentina, hacendada;
- Sisto Miranda, 8 años, argentino, hijo de V. Nicolasa de Miranda, 37 años, argentino, comer.;
- Floriano Ramírez, 8 años, argentino, hijo de Victorio Ramírez, 38 años, argentino, hacendado;
- José Lorenzón, 12 años, argentino, hijo de Lorenzo Lorenzón, 40 a. austriaco, agricultor;
- Santiago Lorenzón, 8 años, argentino, hijo de Lorenzo Lorenzón, 40 a., austriaco, agricultor;
- Santiago Gambelino, 12 años, italiano, hijo de Pascual Gambelino, 49 años, italiano, agricultor;
- María Gambelino, 10 años, italiano, hijo de Pascual Gambelino, 49 años, italiano, agricultor;
- Elvira Bruno, 9 años, italiana, hija de Paulo Bruno, 33 años, italiano, agricultor;
- Nereo Mena, 8 años, N.N., hijo de Luisa Romero, 60 años, argentina, agricultora;
- José Lemón, 8 años, austriaco, hijo de Domingo Lemón, 38 austriaco, agricultor;
- Bautista Martín (Demartín), 15 años, austriaco, hijo de Bautista Martín, 63 años, austriaco, agricultor;
- Antonio Bregant, 13 años, austriaco, hijo de Carlo Bregant, 47 años, austriaco, agricultor;
- Ángel Bregant, 9 años, austriaco, hijo de Carlo Bregant, 47 años, austriaco, agricultor;
- María Bregant, 8 años, austriaca, hija de Carlo Bregant, 47 años, austriaco, agricultor;
- Martín Carriego, 9 años, N.N., argentino, hijo de N. N.
- Josefa Clausich, 9 años, argentina, hija de Antonio Clausich, 33 años, austriaco, agricultor;
- Caterina Clausich, 9 años, argentina, hija de Antonio Clausich, 33 años, austriaco, agricultor;
- Josefa Coloniat (Colugniat), 5 años, argentino, hijo de Antonio Coloniat, 33 años, austriaco, agricultor;
- María Coloniat, 12 años, argentina, hija de Antonio Coloniat, 33 años, austriaco, agricultor;
- José Coloniat, 7 años, argentino, hijo de Antonio Coloniat, 33 años, austriaco, agricultor;
- Domingo Pinto, 8 años, argentino, hijo de Esteban Pinto, 47 años, argentino, hacendado;
- Juan Pinto, 6 años, argentino, hijo de Esteban Pinto, 47 años, argentino, hacendado;
- Daniel Zelfer, 10 años, alemán, hijo de Condrat Zelfer, 40 años, alemán, agricultor;
- José Martín, 9 años, argentino, hijo de Bautista Martín, 63 años, austriaco, agricultor;
Alumnos de Segundo Grado:
- Alberto Satler, 12 años, argentino, hijo de Antonio Satler, 46 años, alemán, agricultor;
- Seferina Sattler, 10 años, argentina, hija de Antonio Satler, 46 años, alemán, agricultor;
- José Hernández, 12 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, 51 años, argentino, hacendado;
- Nicomedes Hernández, 13 años, argentino, hijo de Maximiliano Hernández, 51 años, hacendado;
- Facundo Abasto, 14 años, argentino, hijo de Pedro Abasto, 60 años, argentino, hacendado;
- Arturo Abasto, 10 años, argentino, hijo de Pedro Abasto, 60 años, argentino, hacendado;
- Eliseo Ramírez, 11 años, argentino, hijo de Victorio Ramírez, 38 años, argentino, hacendado;
- Juan Gambelino, 19 años, italiano, hijo de Pascual Gambelino, 49 años, italiano, agricultor;
- José Zandomeni, 13 años, austriaco, hijo de Juan Zandomeni, 66 años, austriaco, agricultor;
- Aníbal Pinto, 10 años, argentino, hijo de Esteban Pinto, 47 años, argentino, hacendado;
Alumnos de Tercer Grado:
- Antonio Satler, 16 años, argentino, hijo de Antonio Satler, 46 años, alemán, agricultor”.
FUNCIONAMIENTO DE LA ESCUELA EN 1889
Sin apartarse del análisis de un posible conflicto que pudo haber existido entre el maestro Antonio Boaglio y el cura Benedicto Garabaso, se puede apreciar en el anexo de la nota de referencia el listado de los que, sin dudas, fueron de los primeros alumnos de la Escuela de la Colonia “3 de Febrero”: Eliseo Ramírez, Floriano Ramírez, Antonio Sattler, Sixto Miranda, José Ermácora, Alejos Ermácora, Nicomedes Ermácora, Cirilo Ermácora, Luis Miranda, Luis Giménez, José Zandomeni, Aníbal Pintos, Juan Pintos, Domingo Pintos, Pedro Gambelín, Amanda Abasto, Juan Pedro Abasto, Arturo Abasto, José Lorenzón, Santiago Lorenzón, Antonio Bregant, Ángel Bregant, María Bregant.
Estos apellidos ayudan a echar un poco más de luz sobre la escuela inicial de San Benito.
Para arribar a un cierto acercamiento a la verdad sobre el lugar que ocupó la primera escuela oficial es necesario ubicarse en el tiempo en la zona, ya que está claro que el pueblo no existía como tal o estaba en una pequeñísima formación en 1889; se entendía que Colonia Brugo, al decir popular o Colonia de Febrero era un todo de las chacras existentes en la misma, llegando a ocupar lo que se conoce como Sauce Medio y San Benito Sur. Definitivamente la primera escuela reconocida por el Concejo General de Educación es la creada el 19 de julio de 1888.
Aunque eran 26 los que habían abonado la matrícula, no por eso se debe consignar que eran los únicos alumnos, máxime cuando los propios solicitantes de la escuela un año antes habían informados cien potenciales alumnos para concurrir a la mencionada escuela.
Otra explicación podría encontrarse también en una nota dirigida al Concejo que el maestro José Pando, maestro de Las Tunas por entonces, en la misma fecha de la nota del maestro Boaglio. “adjunto la cantidad de 3 pesos m/n cobrados a la fecha como derecho de matrícula. En breve remitiré al señor Director las demás cantidades que se cobre por el mismo derecho, pues de los padres de los mismos que tengo en la escuela son colonos y tan pronto vendan la cosecha me pagarán”.
Estos apellidos ayudan a echar un poco más de luz sobre la escuela inicial de San Benito.
Para arribar a un cierto acercamiento a la verdad sobre el lugar que ocupó la primera escuela oficial es necesario ubicarse en el tiempo en la zona, ya que está claro que el pueblo no existía como tal o estaba en una pequeñísima formación en 1889; se entendía que Colonia Brugo, al decir popular o Colonia de Febrero era un todo de las chacras existentes en la misma, llegando a ocupar lo que se conoce como Sauce Medio y San Benito Sur. Definitivamente la primera escuela reconocida por el Concejo General de Educación es la creada el 19 de julio de 1888.
Aunque eran 26 los que habían abonado la matrícula, no por eso se debe consignar que eran los únicos alumnos, máxime cuando los propios solicitantes de la escuela un año antes habían informados cien potenciales alumnos para concurrir a la mencionada escuela.
Otra explicación podría encontrarse también en una nota dirigida al Concejo que el maestro José Pando, maestro de Las Tunas por entonces, en la misma fecha de la nota del maestro Boaglio. “adjunto la cantidad de 3 pesos m/n cobrados a la fecha como derecho de matrícula. En breve remitiré al señor Director las demás cantidades que se cobre por el mismo derecho, pues de los padres de los mismos que tengo en la escuela son colonos y tan pronto vendan la cosecha me pagarán”.
LO OCURRIDO CUANDO GARAVASO VENDIÓ LOS TERRENOS DE LA ESCUELA
El primer maestro, Don Antonio Boaglio, el 20 de mayo de 1889, dirigió al Presidente del Concejo General de Educación, Don Pedro N. Arias, la siguiente Nota:
“Los vecinos abajo firmados de la Colonia Brugo “Distrito Sauce” se presentan ante Ud. con el debido respeto y exponen: que habiendo sido comprado el campo en el cual se encuentra actualmente situada la Escuela de esta Colonia y habiendo pedido su propietario el desalojo de la misma, debo manifestar a Ud. que e respetable vecino don Aníbal Pinto dueño de un campo lindero con el ya citado quiere donar a ese Concejo General de Educación para el objeto de que en él se construya un edificio destinado a escuela, extensión compuesta de 50 metros de frente por 100 de fondo, comprometiéndose los colonos y vecinos a hacer el edificio con la ayuda siempre de esa repartición que Ud. con tanta cereza dirige. Saludamos al Sr. Presidente con la más alta consideración y aprecios. Colonia Brugo. Mayo 20/89. Antonio Boaglio, maestro, Estevan Pintos, Giovanni Zandomeni, Gambelín Pasquale, Vitorio Ramírez, Antonio Pintos, Juana Medrano, Jacinta Miranda, José Giménez, Clausich Antonio, Bregant Carlos, Samuel Giménez, Maximiliano Hernández, Antonio Sattler, Antonio Colugniat, Domingo Rosián, Lorenzo Lorenzón y Pedro Abasto.
El 11 de julio de 1889 el Presidente del Concejo General de Educación contestó al maestro Boaglio que era necesario cumplir primero con lo preceptuado en el Artículo 57 de la Ley de Educación Común (este artículo requerí que la tercera parte dl costo total debía ser absorbido por los vecinos solicitantes.
Es realmente difícil explicarse lo que sucedió. Un año antes Alejo Peyret narraba el entusiasmo con que se construía, entre otros edificios, la escuela primaria. ¿Qué pudo haber pasado para que el cura Garabaso haya reclamado el edificio en mayo de 1889 y para que lo venda en enero de 1890 aún funcionando la escuela allí? ¿Habrá existido algún enfrentamiento entre Boaglio (y su grupo) con el cura (y sus seguidores)? Una de las cosas que llama la atención, entre otras cosas, es que el primero siguió utilizando el nombre de Colonia Brugo en 1889 y no el de San Benito que le había impuesto el cura Garabaso en 1887.
Tampoco deja de ser sugestivo el suelto de prensa publicado en Paraná en setiembre de 1888, donde mencionaba como maestro al propio Garabaso y no al designado oficialmente Antonio Boaglio. Otro hecho sugestivo es que a comienzos de 1890 aparecía como maestro don José Pando, amigo y compadre de Garabaso como se preciará más adelante.
También podría tener alguna relación el pedido que en marzo de 1889 hizo el cura Garabaso, con la firma de numerosos vecinos, al Concejo General de Educación solicitando la creación de una escuela entre Sauce y El Brete, siendo que ya funcionaba la Escuela de Corrales Nuevos dirigida por el maestro Alfredo Falconier y las de Las Tunas dirigida por el maestro no matriculado José S. Pando; pudo haber sido alguna de las razones por las que no se hizo lugar a este pedido.
Después de la visita que el domingo 17 de noviembre de 1889 realizara el Ministro de Gobierno Don Torcuato Gilbert, acompañado por el Jefe de Policía de la Capital don Ramón Basavilbaso, con una delegación compuesta por más de cuarenta carruajes Para celebrar junto al cura y otras autoridades locales y vecinos el Día del Patrono San Benito Abad y participar de una gran fiesta popular ya que en el pueblo “hubo embanderamiento, corrida de sortijas, carrera, baile en la plaza, carne con cuero y otras varias diversiones”, se conoció el Decreto firmado por el Gobernador Clemente Basavilbaso y el Ministro Gilbert el 9 de diciembre de 1889, el cual asignaba a la naciente localidad de San Benito el primer subsidio oficial.
El citado Decreto en su artículo 1° decía: “Acuérdase a don Benedicto Garabaso, cura del Pueblo de San Benedicto la suma de nueve mil trescientos ochenta y siete pesos moneda nacional 9.387 para el pago de los edificios construidos en el citado pueblo (iglesia, casa parroquial y escuela), los que pasan a ser propiedad del Estado y destinados al uso público de la Colonia 3 de Febrero”. En el artículo 2° decía. “El señor Benedicto Garabaso adoptará las medidas necesarias para que los terrenos y propiedades mencionadas sean escriturados a favor del Estado”. Como la suma mencionaba se pagaría en tres, seis y nueve meses a partir del 9 de diciembre de 1889, se deduce que el 9 de marzo de 1890 el cura Garabaso debería haber cobrado la primera cuota de 3.192 pesos m/n.
Entre las curiosidades, se confirma que poco a poco los habitantes locales y de la vecina capital se van acostumbrando a la denominación del nuevo pueblo como San Benito; el mismo Gobierno Provincial identifica al pueblo como San Benedicto (San Benito), a diferencia del maestro Boaglio que lo identificaba como Colonia Brugo o simplemente Sauce Arriba, como se apreciará más adelante.
Aquel decreto era suficientemente claro. Se había otorgado un subsidio para la construcción de los edificios púbicos y a cambio la titularidad de los terrenos debía pasar a ser propiedad de Estado Provincial.
El cura Garabaso hizo caso omiso a lo dispuesto por el Gobierno y el 28 de enero de 1890 vendió la flamante escuela junto con todas las propiedades que estaban a su nombre a don Diego Ruiz González. No obstante la escuela siguió funcionando por algunos años en el lugar de su fundación y a fines de 1897 la Comisión Parroquial adquirió nuevamente los terrenos que Garabaso había vendido y los donó a la Capellanía de San Benito Abad.
“Los vecinos abajo firmados de la Colonia Brugo “Distrito Sauce” se presentan ante Ud. con el debido respeto y exponen: que habiendo sido comprado el campo en el cual se encuentra actualmente situada la Escuela de esta Colonia y habiendo pedido su propietario el desalojo de la misma, debo manifestar a Ud. que e respetable vecino don Aníbal Pinto dueño de un campo lindero con el ya citado quiere donar a ese Concejo General de Educación para el objeto de que en él se construya un edificio destinado a escuela, extensión compuesta de 50 metros de frente por 100 de fondo, comprometiéndose los colonos y vecinos a hacer el edificio con la ayuda siempre de esa repartición que Ud. con tanta cereza dirige. Saludamos al Sr. Presidente con la más alta consideración y aprecios. Colonia Brugo. Mayo 20/89. Antonio Boaglio, maestro, Estevan Pintos, Giovanni Zandomeni, Gambelín Pasquale, Vitorio Ramírez, Antonio Pintos, Juana Medrano, Jacinta Miranda, José Giménez, Clausich Antonio, Bregant Carlos, Samuel Giménez, Maximiliano Hernández, Antonio Sattler, Antonio Colugniat, Domingo Rosián, Lorenzo Lorenzón y Pedro Abasto.
El 11 de julio de 1889 el Presidente del Concejo General de Educación contestó al maestro Boaglio que era necesario cumplir primero con lo preceptuado en el Artículo 57 de la Ley de Educación Común (este artículo requerí que la tercera parte dl costo total debía ser absorbido por los vecinos solicitantes.
Es realmente difícil explicarse lo que sucedió. Un año antes Alejo Peyret narraba el entusiasmo con que se construía, entre otros edificios, la escuela primaria. ¿Qué pudo haber pasado para que el cura Garabaso haya reclamado el edificio en mayo de 1889 y para que lo venda en enero de 1890 aún funcionando la escuela allí? ¿Habrá existido algún enfrentamiento entre Boaglio (y su grupo) con el cura (y sus seguidores)? Una de las cosas que llama la atención, entre otras cosas, es que el primero siguió utilizando el nombre de Colonia Brugo en 1889 y no el de San Benito que le había impuesto el cura Garabaso en 1887.
Tampoco deja de ser sugestivo el suelto de prensa publicado en Paraná en setiembre de 1888, donde mencionaba como maestro al propio Garabaso y no al designado oficialmente Antonio Boaglio. Otro hecho sugestivo es que a comienzos de 1890 aparecía como maestro don José Pando, amigo y compadre de Garabaso como se preciará más adelante.
También podría tener alguna relación el pedido que en marzo de 1889 hizo el cura Garabaso, con la firma de numerosos vecinos, al Concejo General de Educación solicitando la creación de una escuela entre Sauce y El Brete, siendo que ya funcionaba la Escuela de Corrales Nuevos dirigida por el maestro Alfredo Falconier y las de Las Tunas dirigida por el maestro no matriculado José S. Pando; pudo haber sido alguna de las razones por las que no se hizo lugar a este pedido.
Después de la visita que el domingo 17 de noviembre de 1889 realizara el Ministro de Gobierno Don Torcuato Gilbert, acompañado por el Jefe de Policía de la Capital don Ramón Basavilbaso, con una delegación compuesta por más de cuarenta carruajes Para celebrar junto al cura y otras autoridades locales y vecinos el Día del Patrono San Benito Abad y participar de una gran fiesta popular ya que en el pueblo “hubo embanderamiento, corrida de sortijas, carrera, baile en la plaza, carne con cuero y otras varias diversiones”, se conoció el Decreto firmado por el Gobernador Clemente Basavilbaso y el Ministro Gilbert el 9 de diciembre de 1889, el cual asignaba a la naciente localidad de San Benito el primer subsidio oficial.
El citado Decreto en su artículo 1° decía: “Acuérdase a don Benedicto Garabaso, cura del Pueblo de San Benedicto la suma de nueve mil trescientos ochenta y siete pesos moneda nacional 9.387 para el pago de los edificios construidos en el citado pueblo (iglesia, casa parroquial y escuela), los que pasan a ser propiedad del Estado y destinados al uso público de la Colonia 3 de Febrero”. En el artículo 2° decía. “El señor Benedicto Garabaso adoptará las medidas necesarias para que los terrenos y propiedades mencionadas sean escriturados a favor del Estado”. Como la suma mencionaba se pagaría en tres, seis y nueve meses a partir del 9 de diciembre de 1889, se deduce que el 9 de marzo de 1890 el cura Garabaso debería haber cobrado la primera cuota de 3.192 pesos m/n.
Entre las curiosidades, se confirma que poco a poco los habitantes locales y de la vecina capital se van acostumbrando a la denominación del nuevo pueblo como San Benito; el mismo Gobierno Provincial identifica al pueblo como San Benedicto (San Benito), a diferencia del maestro Boaglio que lo identificaba como Colonia Brugo o simplemente Sauce Arriba, como se apreciará más adelante.
Aquel decreto era suficientemente claro. Se había otorgado un subsidio para la construcción de los edificios púbicos y a cambio la titularidad de los terrenos debía pasar a ser propiedad de Estado Provincial.
El cura Garabaso hizo caso omiso a lo dispuesto por el Gobierno y el 28 de enero de 1890 vendió la flamante escuela junto con todas las propiedades que estaban a su nombre a don Diego Ruiz González. No obstante la escuela siguió funcionando por algunos años en el lugar de su fundación y a fines de 1897 la Comisión Parroquial adquirió nuevamente los terrenos que Garabaso había vendido y los donó a la Capellanía de San Benito Abad.
COPIA DELA NOTA DEL 18 DE JULIO DE1888 PIDIENDO LA ESCUELA
PROPIEDAD DE TERRENO DE LA ESCUELA
Ya hicimos conocer la decisión del gobierno provincial en cuanto a la propiedad del terreno donde estaba la escuela.
Para la fecha de fundación de la escuela, el 19 de julio de 1888, el terreno de la escuela pertenecía al Pbro. Benito Garabaso, por compra que le hizo a Don Juan Bautista Solaro el 2 de abril de 1888 ante el escribano Exequiel Balbarrey.
Este curioso propietario, por ser el cura y por tenerse en consideración la donación inicial de Juan Bautista Solaro a la iglesia, que se componía de la manzana completa, debe ser materia de análisis, por la superposición de ambas propiedades (la escuela con el terreno de la iglesia), lo que se intentará realizar a través de la documentación que se ha logrado conseguir.
De acuerdo al traspaso a favor de Cesar Monti, por remate judicial el 6 de octubre de 1897, de los terrenos en donde estaba el edificio y el patio de la escuela, el ancho del edificio difiere en 92 centímetros con el informe de Alejo Peyret...y sobre la calle de un metro sesenta y cinco centímetros de frente al este, por seis metros ocho centímetros de fondo hasta comunicar con la primera fracción, tiene además una pieza construida en barro... y por el oeste una línea de veintiún metros sesenta y cinco centímetros.
Del estudio de títulos, que concluye cuando la Comisión Parroquial, el 11 de octubre de 1897, recupera definitivamente los dos terrenos en cuestión para la Capellanía de San Benito Abad, surge que el edificio escolar se ubicaba en la fracción 2, con un lado sobre el norte (calle 9 de Julio) de 6, 08 mt., previo pasillo de 1,65 mt. que comunicaba con la fracción 1, de este a oeste, y que de sur a norte tenía un largo de 21,65 mt. en el exterior, con frente al este.
No deja de llamar la atención que desde la iglesia, al menos, se haya estado ignorando u ocultando durante más de un siglo la verdad sobre el primer edificio de la escuela Nº 28 de San Benito y pueden tejerse varias conjeturas sobre los motivos que llevaron a esto. No obstante, más adelante, se podrá contar con una mayor orientación.
Para formarse una mejor idea de lo que era este edificio escolar es interesante tener en cuenta una Nota elevada al Concejo General de Educación por el Concejo Escolar del Distrito Sauce (Cooperadora de la Escuela) el 10 de febrero de 1891, pidiendo la solución a urgentes problemas ante la proximidad de las clases: 1ª. Refacciones y reparaciones en la escuela de San Benito, hoy sin revoque, sin piso, estos son irreversiblemente necesarios pues es imposible dar clase en una habitación en donde por piso tan solo hay un montón de tierra y se hallan en ella instalados ochenta alumnos de ambos sexos. Retirar las letrinas que se hallan aisladas en la calle, tener una tapia formando patio donde los alumnos puedan recrearse al aire libre dentro de la escuela y no en la calle; levantar dos tabiques interiores que se hallan por la mitad y por donde se comunica las voces de un aula a otra y otros trabajos que en este momento no pasan por nuestra memoria...Firman: ANGEL V. CARBONE, Presidente; STELLIO VATTA, Secretario; EUGENIO PAULUZZA, Tesorero; ESPERIDION ZABALA, Vocal.
Alcanzan estos datos para formarse una idea cabal de lo que fue el primer edificio escolar de San Benito. Por cierto no fue muy afortunado su destino, ya que al año de su fundación comenzaron una serie de irregularidades y problemas que llevaron a las autoridades del Concejo G: De Educación a adquirir en el año 1893 el segundo edificio que tuvo la escuela, que se ubicaba en el mismo lugar donde en la actualidad está la Escuela de Nivel Medio "Brigadier Zuloaga". Aunque el primer edificio se siguió utilizando hasta fines del siglo diecinueve.
En relación a la propiedad del terreno donde estuvo el primer edificio escolar, si nos remitiéramos a la actualidad, cualquiera podría afirmar que estaba en terrenos de propiedad de la iglesia. Sin embargo, tras una paciente investigación se puede concluir que estos terrenos (el baldío de la esquina de 9 de Julio y Rivadavia, Fracción 2, donde estaba el edificio y la Fracción 1, donde está actualmente la Plazoleta Islas Malvinas) pasaron a ser definitivamente de la Capellanía recién el 11 de octubre de 1897 cuando ya hacía cuatro años que el Concejo había comprado el otro predio, aunque se podrá apreciar más adelante que es opinable la legalidad de esta operación.
La Comisión Parroquial de San Benito, en octubre de 1897, estaba integrada por: Cristóbal Zatti, Valentín Valentinussi, Daniel Fontana, Antonio Butus (0 Buttús), Antonio Butus (hijo), Antonio Gabás y Carlos Milocc(o) y compraron ambas fracciones de terreno a Don César V. Monti en “$ 1.900 ( mil novecientos pesos m/n) con dinero de ellos...donando a la Iglesia Parroquial de la misma Colonia, el inmueble comprado, el que no podrá ser enajenado por ningún cura párroco, por ser así la voluntad de todos los compradores”.
Siendo los colonos friulanos tan allegados a la fe católica, cuesta entender la dureza de los términos que protocolizaron ante el escribano actuante los integrantes de la Comisión Parroquial al dejar asentada la prohibición de venta al cura párroco. ¿Estaban desaprobando con esta decisión lo actuado por el cura Benito Garabaso alrededor de siete largos años antes, cuando vendió esos mismos terrenos a un particular ¿Qué razón tan poderosa hizo que la misma Comisión Parroquial no se presentara al remate judicial que se hizo de los mismos terrenos a cinco días antes de la compra mencionada, cuando César Monti adquirió en $ 867 m/n las dos fracciones para hacer un negocio que le reportó una ganancia de 1.033 pesos en cuestión de horas gracias a los históricos terrenos de la iglesia?
En el Capítulo referido a la Iglesia Parroquial hay mayores antecedentes sobre los inmuebles que tenía el cura Benito Garabaso, tanto en el Pueblo de San Benito, como en el "Pueblo San Martín” (Barrio San Martín) y en Auli (Aldea María Luisa).
Para el caso particular de este capítulo, hay una sucesión de hechos sugestivos, aún después de que el Concejo comprara el segundo edificio escolar a L. Esquivel en el año 1893.
Si en setiembre de 1888 la prensa capitalina se hacía eco de las actividades educativas del cura Garabaso, que celebraban los colonos, ¿que pudo haber ocurrido para que trece meses más tarde el mismo Garabaso venda el edificio donde funcionaba la escuela? En efecto, el cura Garabaso, el 28 de enero de 1890, vendió el terreno donde estaba el edificio escolar a Don Diego Ruiz González, con la intervención del escribano Manuel Calderón.
Para tener un mejor panorama de los comienzos de la enseñanza en toda la zona de influencia, se rescata de los Registros de Personal de 1888 que funcionaban ese año las siguientes escuelas: Colonia “Brugo”, dirigida por don Antonio Boaglio, $ 40 por mes de sueldo, fundada el 19 de julio de ese año; Escuela de Campaña del Sauce (Montrull), dirigida por la Sta. Felisa Montrull, $ 40 por mes de sueldo, fundada el 1º de julio de ese año; Escuela de Las Tunas, dirigida por don José Pando, $ 40 por mes, sin fecha de fundación; Escuela de Los Corrales Nuevos, dirigida por don Alfredo Falconier, $ 40 por mes, fundada el 23 de junio de 1884. Estos datos se repiten en el año 1889.
Para la fecha de fundación de la escuela, el 19 de julio de 1888, el terreno de la escuela pertenecía al Pbro. Benito Garabaso, por compra que le hizo a Don Juan Bautista Solaro el 2 de abril de 1888 ante el escribano Exequiel Balbarrey.
Este curioso propietario, por ser el cura y por tenerse en consideración la donación inicial de Juan Bautista Solaro a la iglesia, que se componía de la manzana completa, debe ser materia de análisis, por la superposición de ambas propiedades (la escuela con el terreno de la iglesia), lo que se intentará realizar a través de la documentación que se ha logrado conseguir.
De acuerdo al traspaso a favor de Cesar Monti, por remate judicial el 6 de octubre de 1897, de los terrenos en donde estaba el edificio y el patio de la escuela, el ancho del edificio difiere en 92 centímetros con el informe de Alejo Peyret...y sobre la calle de un metro sesenta y cinco centímetros de frente al este, por seis metros ocho centímetros de fondo hasta comunicar con la primera fracción, tiene además una pieza construida en barro... y por el oeste una línea de veintiún metros sesenta y cinco centímetros.
Del estudio de títulos, que concluye cuando la Comisión Parroquial, el 11 de octubre de 1897, recupera definitivamente los dos terrenos en cuestión para la Capellanía de San Benito Abad, surge que el edificio escolar se ubicaba en la fracción 2, con un lado sobre el norte (calle 9 de Julio) de 6, 08 mt., previo pasillo de 1,65 mt. que comunicaba con la fracción 1, de este a oeste, y que de sur a norte tenía un largo de 21,65 mt. en el exterior, con frente al este.
No deja de llamar la atención que desde la iglesia, al menos, se haya estado ignorando u ocultando durante más de un siglo la verdad sobre el primer edificio de la escuela Nº 28 de San Benito y pueden tejerse varias conjeturas sobre los motivos que llevaron a esto. No obstante, más adelante, se podrá contar con una mayor orientación.
Para formarse una mejor idea de lo que era este edificio escolar es interesante tener en cuenta una Nota elevada al Concejo General de Educación por el Concejo Escolar del Distrito Sauce (Cooperadora de la Escuela) el 10 de febrero de 1891, pidiendo la solución a urgentes problemas ante la proximidad de las clases: 1ª. Refacciones y reparaciones en la escuela de San Benito, hoy sin revoque, sin piso, estos son irreversiblemente necesarios pues es imposible dar clase en una habitación en donde por piso tan solo hay un montón de tierra y se hallan en ella instalados ochenta alumnos de ambos sexos. Retirar las letrinas que se hallan aisladas en la calle, tener una tapia formando patio donde los alumnos puedan recrearse al aire libre dentro de la escuela y no en la calle; levantar dos tabiques interiores que se hallan por la mitad y por donde se comunica las voces de un aula a otra y otros trabajos que en este momento no pasan por nuestra memoria...Firman: ANGEL V. CARBONE, Presidente; STELLIO VATTA, Secretario; EUGENIO PAULUZZA, Tesorero; ESPERIDION ZABALA, Vocal.
Alcanzan estos datos para formarse una idea cabal de lo que fue el primer edificio escolar de San Benito. Por cierto no fue muy afortunado su destino, ya que al año de su fundación comenzaron una serie de irregularidades y problemas que llevaron a las autoridades del Concejo G: De Educación a adquirir en el año 1893 el segundo edificio que tuvo la escuela, que se ubicaba en el mismo lugar donde en la actualidad está la Escuela de Nivel Medio "Brigadier Zuloaga". Aunque el primer edificio se siguió utilizando hasta fines del siglo diecinueve.
En relación a la propiedad del terreno donde estuvo el primer edificio escolar, si nos remitiéramos a la actualidad, cualquiera podría afirmar que estaba en terrenos de propiedad de la iglesia. Sin embargo, tras una paciente investigación se puede concluir que estos terrenos (el baldío de la esquina de 9 de Julio y Rivadavia, Fracción 2, donde estaba el edificio y la Fracción 1, donde está actualmente la Plazoleta Islas Malvinas) pasaron a ser definitivamente de la Capellanía recién el 11 de octubre de 1897 cuando ya hacía cuatro años que el Concejo había comprado el otro predio, aunque se podrá apreciar más adelante que es opinable la legalidad de esta operación.
La Comisión Parroquial de San Benito, en octubre de 1897, estaba integrada por: Cristóbal Zatti, Valentín Valentinussi, Daniel Fontana, Antonio Butus (0 Buttús), Antonio Butus (hijo), Antonio Gabás y Carlos Milocc(o) y compraron ambas fracciones de terreno a Don César V. Monti en “$ 1.900 ( mil novecientos pesos m/n) con dinero de ellos...donando a la Iglesia Parroquial de la misma Colonia, el inmueble comprado, el que no podrá ser enajenado por ningún cura párroco, por ser así la voluntad de todos los compradores”.
Siendo los colonos friulanos tan allegados a la fe católica, cuesta entender la dureza de los términos que protocolizaron ante el escribano actuante los integrantes de la Comisión Parroquial al dejar asentada la prohibición de venta al cura párroco. ¿Estaban desaprobando con esta decisión lo actuado por el cura Benito Garabaso alrededor de siete largos años antes, cuando vendió esos mismos terrenos a un particular ¿Qué razón tan poderosa hizo que la misma Comisión Parroquial no se presentara al remate judicial que se hizo de los mismos terrenos a cinco días antes de la compra mencionada, cuando César Monti adquirió en $ 867 m/n las dos fracciones para hacer un negocio que le reportó una ganancia de 1.033 pesos en cuestión de horas gracias a los históricos terrenos de la iglesia?
En el Capítulo referido a la Iglesia Parroquial hay mayores antecedentes sobre los inmuebles que tenía el cura Benito Garabaso, tanto en el Pueblo de San Benito, como en el "Pueblo San Martín” (Barrio San Martín) y en Auli (Aldea María Luisa).
Para el caso particular de este capítulo, hay una sucesión de hechos sugestivos, aún después de que el Concejo comprara el segundo edificio escolar a L. Esquivel en el año 1893.
Si en setiembre de 1888 la prensa capitalina se hacía eco de las actividades educativas del cura Garabaso, que celebraban los colonos, ¿que pudo haber ocurrido para que trece meses más tarde el mismo Garabaso venda el edificio donde funcionaba la escuela? En efecto, el cura Garabaso, el 28 de enero de 1890, vendió el terreno donde estaba el edificio escolar a Don Diego Ruiz González, con la intervención del escribano Manuel Calderón.
Para tener un mejor panorama de los comienzos de la enseñanza en toda la zona de influencia, se rescata de los Registros de Personal de 1888 que funcionaban ese año las siguientes escuelas: Colonia “Brugo”, dirigida por don Antonio Boaglio, $ 40 por mes de sueldo, fundada el 19 de julio de ese año; Escuela de Campaña del Sauce (Montrull), dirigida por la Sta. Felisa Montrull, $ 40 por mes de sueldo, fundada el 1º de julio de ese año; Escuela de Las Tunas, dirigida por don José Pando, $ 40 por mes, sin fecha de fundación; Escuela de Los Corrales Nuevos, dirigida por don Alfredo Falconier, $ 40 por mes, fundada el 23 de junio de 1884. Estos datos se repiten en el año 1889.
UNA ENFERMEDAD Y SISTEMA DE EDUCACIÓN VIGENTE
Por otra parte, hay que tener en cuenta que para ese mes de julio arreciaba la viruela. El lunes 30 de julio de 1888 (supuestamente la fecha para el reinicio de las clases luego del receso invernal), "El Constitucional" de Paraná publicaba lo siguiente: "Noticia Negra. La viruela alfombrilla se ha desarrollado de un modo alarmante en nuestra campaña. La vacunación tal vez administrada como es de práctica en aquellos distritos. A estas epidemias o flagelos hay que oponer todos los medios preservativos, y sin embargo no se hace nada para que la humanidad no perezca por falta de precaución".
Es importante conocer algunos detalles de la ley de Educación que estaba vigente a la fecha de fundación de la escuela Nº 28. En Entre Ríos se puso en vigencia la Ley de Educación el 5 de octubre de 1886, previendo en su Artículo 1º que la enseñanza común era gratuita, obligatoria y laica, como lo establecía la Constitución Provincial.
Al respecto es digno de destacar el comentario que apareció en 1887 en el Boletín de Educación: ...que deben tener los esfuerzos de los legisladores, toda vez que entre nosotros la instrucción primaria no está librada a la acción popular exclusiva, como sucede en algunas naciones europeas. Dependiendo del Estado principalmente es el quién debe darle vida y difundirla. En este sentido, la reacción favorable se opera aunque lentamente. Las Legislaturas dictan leyes creando rentas especiales destinadas al sostenimiento de la instrucción y se crean Concejos administrativos con facultades expresas, lo que es un buen síntoma para el porvenir.
Entre Ríos, que, como hemos ducho, tenía relegada la instrucción primaria a la última condición, acaba de dictar su Ley sobre la materia, y es una ley liberal, concienzudamente meditada, como que ha estado tres años en proyecto.
Nos place mucho el carácter que por esa ley se da a la enseñanza, debe ser laica. Muy bien hecho.
El Estado, cuya misión no es preparar las almas para una vida futura, no debe dar enseñanza religiosa. Que en las escuelas se forme un buen ciudadano, amante de la república, celoso tanto de sus deberes como de sus derechos y con hábitos de trabajo; y seguro que cada alumno saldrá un buen cristiano sin saberlo y sin haber aprendido a adorar a Dios en una figura de yeso.
Con la ley reciente, Entre Ríos tiene dado un gran paso; constituye la renta permanente de las escuelas y organiza un Concejo administrativo, con atribuciones propias, independientemente en su esfera de acción.
Saldrán, pues, las escuelas del caos en que estaban y los maestros no serán ya perseguidos por cuestiones políticas, en las que no tendrán necesidad de mezclarse para conservar su puesto, pudiendo estar seguros de que durarán tanto en él como sus buenos servicios”.
El deber de concurrir a la escuela comenzaba a los seis años y su término era de ocho años para los varones y seis para las mujeres. Los niños que habían concurrido durante tres años consecutivos y con regularidad podían tener una asistencia irregular, si el Concejo General de Educación entendía que era necesario para que pudieran aprender un oficio o arte que sus padres desearan que aprenda.
Vencidos los plazos anteriores los niños podían ser retirados de la escuela (tercer grado) siempre y cuando supieran al menos leer, escribir correctamente y las cuatro operaciones de la aritmética (sumar, restar, multiplicar y dividir), en cuyo caso debían continuar un años más.
Se podía recibir educación primaria en las escuelas comunes o particulares, o en casa de los padres, tutores o personas en cuyo poder se encontraban los niños, supervisados por el Concejo.
El radio establecido para que sea obligatoria la asistencia a la escuela era de una legua alrededor de la más próxima para las niñas y de dos leguas para los niños. (Art. 84º).
A todo padre, tutor o persona encargada de un niño que no lo inscribía cuando estaba en edad de recibir la educación primaria, aunque no lo fuera a enviar a las escuelas públicas, se le aplicaba una multa de $ 5 por cada niño.
Asimismo si no los enviaba a clase; primero eran aconsejados, luego amonestados por el Concejo escolar y finalmente multados entre 10 y 40 pesos.
En relación a las horas de clases estaba reglamentado que se debían dictar entre 21 y 31 horas semanales. Es bueno conocer el nivel de la enseñanza en esa época ya que, por ejemplo, en primer grado se daban las siguientes asignaturas: Lectura (2,45 horas semanales), Escritura (2,20 hs.), Deletreo (1,50 Hs.), Aritmética (2 hs.), Cálculo mental (2 hs.), Elementos geográficos (2 hs.), Lecciones de cosas ( 2,30 hs.), Lecciones sobre objetos zoológicos ( 1,45 hs.), Nociones geométricas ( 1,30 hs.), Dibujo ( 1,20 hs.), Gimnasia ( 1 h.), Canto (1 h.) y Recreos (1,50 hs.).
Durante el año 1888 el sueldo de un maestro - director de las escuelas de campaña era de $ 40 por mes.
En el Proyecto de Presupuesto General de Educación, elevado a la Legislatura Provincial para su aprobación, correspondiente al año 1889, se previó para el maestro- director de las escuelas de campaña (elementales de 2da. clase) $ 45 por mes . Sin embargo este pequeño aumento no fue aprobado, por lo cual el sueldo se mantuvo en 1889 en $ 40 por mes.
Es importante conocer algunos detalles de la ley de Educación que estaba vigente a la fecha de fundación de la escuela Nº 28. En Entre Ríos se puso en vigencia la Ley de Educación el 5 de octubre de 1886, previendo en su Artículo 1º que la enseñanza común era gratuita, obligatoria y laica, como lo establecía la Constitución Provincial.
Al respecto es digno de destacar el comentario que apareció en 1887 en el Boletín de Educación: ...que deben tener los esfuerzos de los legisladores, toda vez que entre nosotros la instrucción primaria no está librada a la acción popular exclusiva, como sucede en algunas naciones europeas. Dependiendo del Estado principalmente es el quién debe darle vida y difundirla. En este sentido, la reacción favorable se opera aunque lentamente. Las Legislaturas dictan leyes creando rentas especiales destinadas al sostenimiento de la instrucción y se crean Concejos administrativos con facultades expresas, lo que es un buen síntoma para el porvenir.
Entre Ríos, que, como hemos ducho, tenía relegada la instrucción primaria a la última condición, acaba de dictar su Ley sobre la materia, y es una ley liberal, concienzudamente meditada, como que ha estado tres años en proyecto.
Nos place mucho el carácter que por esa ley se da a la enseñanza, debe ser laica. Muy bien hecho.
El Estado, cuya misión no es preparar las almas para una vida futura, no debe dar enseñanza religiosa. Que en las escuelas se forme un buen ciudadano, amante de la república, celoso tanto de sus deberes como de sus derechos y con hábitos de trabajo; y seguro que cada alumno saldrá un buen cristiano sin saberlo y sin haber aprendido a adorar a Dios en una figura de yeso.
Con la ley reciente, Entre Ríos tiene dado un gran paso; constituye la renta permanente de las escuelas y organiza un Concejo administrativo, con atribuciones propias, independientemente en su esfera de acción.
Saldrán, pues, las escuelas del caos en que estaban y los maestros no serán ya perseguidos por cuestiones políticas, en las que no tendrán necesidad de mezclarse para conservar su puesto, pudiendo estar seguros de que durarán tanto en él como sus buenos servicios”.
El deber de concurrir a la escuela comenzaba a los seis años y su término era de ocho años para los varones y seis para las mujeres. Los niños que habían concurrido durante tres años consecutivos y con regularidad podían tener una asistencia irregular, si el Concejo General de Educación entendía que era necesario para que pudieran aprender un oficio o arte que sus padres desearan que aprenda.
Vencidos los plazos anteriores los niños podían ser retirados de la escuela (tercer grado) siempre y cuando supieran al menos leer, escribir correctamente y las cuatro operaciones de la aritmética (sumar, restar, multiplicar y dividir), en cuyo caso debían continuar un años más.
Se podía recibir educación primaria en las escuelas comunes o particulares, o en casa de los padres, tutores o personas en cuyo poder se encontraban los niños, supervisados por el Concejo.
El radio establecido para que sea obligatoria la asistencia a la escuela era de una legua alrededor de la más próxima para las niñas y de dos leguas para los niños. (Art. 84º).
A todo padre, tutor o persona encargada de un niño que no lo inscribía cuando estaba en edad de recibir la educación primaria, aunque no lo fuera a enviar a las escuelas públicas, se le aplicaba una multa de $ 5 por cada niño.
Asimismo si no los enviaba a clase; primero eran aconsejados, luego amonestados por el Concejo escolar y finalmente multados entre 10 y 40 pesos.
En relación a las horas de clases estaba reglamentado que se debían dictar entre 21 y 31 horas semanales. Es bueno conocer el nivel de la enseñanza en esa época ya que, por ejemplo, en primer grado se daban las siguientes asignaturas: Lectura (2,45 horas semanales), Escritura (2,20 hs.), Deletreo (1,50 Hs.), Aritmética (2 hs.), Cálculo mental (2 hs.), Elementos geográficos (2 hs.), Lecciones de cosas ( 2,30 hs.), Lecciones sobre objetos zoológicos ( 1,45 hs.), Nociones geométricas ( 1,30 hs.), Dibujo ( 1,20 hs.), Gimnasia ( 1 h.), Canto (1 h.) y Recreos (1,50 hs.).
Durante el año 1888 el sueldo de un maestro - director de las escuelas de campaña era de $ 40 por mes.
En el Proyecto de Presupuesto General de Educación, elevado a la Legislatura Provincial para su aprobación, correspondiente al año 1889, se previó para el maestro- director de las escuelas de campaña (elementales de 2da. clase) $ 45 por mes . Sin embargo este pequeño aumento no fue aprobado, por lo cual el sueldo se mantuvo en 1889 en $ 40 por mes.
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